Población y sociedad colonial en Hispanoamérica

Sunday, November 13, 2011

La población colonial en hispanoamérica fue la resultante de tres grupos distintos: los indios; los blancos europeos y sus hijos americanos (criollos); y los negros traidos de Africa. Del cruce del blanco con el indio se produjo el mestizo, del blanco con el negro el mulato, y del indio con el negro el zambo. A esta división primaria seguía una serie de subdivisiones que resultaba de la mezcla de estas ramas principales. Así la unión de blanco con mulata formaba el tercerón y posteriores uniones daban como resultado el sexterón, a quien ya se consideraba blanco.

Antes de la llegada de los españoles, la población indígena de los territorios a conquistar ascendía aproximadamente a once millones y medio. Esta población se hallaba desigualmente distribuída a los largo de dilatadas regiones; los centros principales fueron ocupados por altas culturas autóctonas (México y Perú) que habían alcanzado un alto grado de desarrollo en coparación con otras regiones y que fueron luego convertidos en centros virreinales encumbrados.

La población blanca se integró inicialmente con los conquistadores y sus descendientes, aumentándose paulatinamente con contingentes de colonos. Mediante una legislación adecuada, la Corona procuró estimular la emigración blanca hacia los dominios americanos. Sin embargo, las mujeres españolas solas no podían pasar a las Indias, solamente las casadas podían hacerlo, lo cual de alguna manera impulsó las uniones de españoles con indias y el surgimiento de un numeroso mestizaje. Los europeos que no españoles tenían la entrada restringuidas, salvos con permisos especiales. Las regiones más codiciadas para los españoles recien llegados fueron aquellos territorios que ofrecían mayores riquezas minerales y mayor cantidad de mano de obra indígena, como México y Perú.

La sociedad indiana

La sociedad indiana presentaba características muy particulares, como ser: gran preeminencia de la vida urbana; extraordinaria influencia de la iglesia; notables diferencias geográficas y humanas; marcadas diferencias legales entre las personas libres y esclavas; ostensibles diferencias de hecho, tales como las evidenciadas entre indios y blancos; rozamientos entre españoles y criollos. Todas estas características terminaron por conformar relaciones comunitarias muy peculiares y, en gran medida, diferentes a las existentes en la sociedad española en España o en el resto de Europa. Un estrato integrado por funcionarios encomenderos, comerciantes y hacendados monopolizaban las decisiones. Los estratos más bajos de la sociedad indiana, por su parte, constituían un heterogéneo conglomerado de campesinos, obreros y menestrales, entrecruzados racialmente y a los que había que sumar un número apreciable de desocupados que generalmente eran reclutados en las milicias.

En cuanto a la familia, prevaleció la tradición española, fuertemente patriarcal y, de acuerdo con la época, la mujer se mantuvo relegada de las decisiones, aunque su participación en el ámbito doméstico fue amplia.