Primera Presidencia de Perón

Sunday, November 20, 2011

Durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón (1946-1952) se continuó con las políticas sociales que beneficiaron a los trabajadores industriales y rurales que se había iniciado un año antes cuando Perón estaba cargo de la secretaría de Trabajo y Previsión durante la presidencia de Edelmiro J Farrell. Se fomentó la agremiación de los trabajadores en sindicatos que respondían a la corriente laborista y ayudó a establecer el predominio de la Confederación General del Trabajo (CGT) como central unitaria. En 1947, se sancionó la ley de sufragio femenino, reconociendo a todas las mujeres mayores de 18 años el derecho a votar y ser votadas, existiendo recién desde entonces sufragio universal en la Argentina.

Durante la presidencia de Perón se impulsó el desarrollo de la industria liviana argentina, prohibiendo las importaciones; esta política ya se venía impulsando desde la década anterior. También, invirtió, por parte del sector privado, fuertemente en la agricultura, especialmente en la siembra de trigo. En 1948, el gobierno de Perón nacionalizó (estatizó) los ferrocarriles, comprándolos a capitales extranjeros, en su mayoría ingleses, creando la empresa estatal Ferrocarriles Argentinos. En 1947 anunció un Plan Quinquenal para fortalecer las nuevas industrias creadas, y comenzar con la industria pesada, como la siderurgia y generación de energía eléctrica.

Durante la primera presidencia de Perón, el número de inscriptos en las escuelas primarias y secundarias creció a tasas superiores a la de los años anteriores. Se produjo el acceso a la educación secundaria de la mayor parte de los hijos de clase media y de una parte significativa de los estratos altos de la clase trabajadora, especialmente en la enseñanza comercial y técnica. La enseñanza religiosa en las escuelas primarias y secundarias que venía de la presidencia de Ramírez se mantuvo hasta ser abolida el 16 de diciembre de 1954 en el marco del conflicto del gobierno con la Iglesia Católica. Perón inició su gobierno con las universidades intervenidas desde el 30 de abril de 1946, señalándose en especial que el interventor en la de Buenos Aires era el doctor Oscar Ivanissevich, un ferviente opositor al cogobierno estudiantil. Durante ese año por renuncias o cesantías se fueron el 70 % de los docentes y un tercio de los profesores universitarios.

Pérdida de las libertades

Durante el gobierno de Perón, el Estado conformó un monopolio de la información y un monopolio de los medios de comunicación para consolidar su influencia en las masas. Por un lado, el gobierno restringió tres libertades básicas del individuo: 1) libertad de expresión y sus dos variantes, libertad de pensamiento y libertad de opinión; 2) libertad de imprenta; 3) libertad de prensa. Y por otro lado, el gobierno posibilitó la conformación oligopólica del sistema de medios de radiodifusión fundado en un conjunto articulado de normas. Este proceso se dio en un contexto de manipulación y distorsión informativa utilizada tanto por los medios afines al gobierno como por los medios condenatorios con Perón. Pero lo más grave fue la sustitución de la Constitución argentina, que había sido aprobada con tanto sacrificio luego de la batalla de Caseros en mayo de 1952, por otra que se adecuaba a las ambiciones de un hombre que quería quedarse para siempre en el poder: la constitución de 1949.

Salud pública

El secretario de Salud Pública de Perón, Ramón Carrillo, llevó a cabo un programa sanitario que se dirigía hacia la creación de un sistema unificado de salud preventivo, curativo y de asistencia social de carácter universal en el cual el Estado cumpliría un papel preponderante. Se hicieron campañas para combatir enfermedades endémicas como el paludismo, la tuberculosis y la sífilis utilizando a gran escala los recursos del insecticida DDT para eliminar la presencia del mosquito Anopheles, el cual es el vector del paludismo, y la penicilina para las enfermedades infecciosas. También se acentuó la política sanitaria en las escuelas al hacer obligatoria la vacunación en su ámbito. En 1942 unos 6,5 millones de habitantes tenían provisión de agua corriente y 4 millones, servicios cloacales, y en 1955 los beneficiarios eran 10 millones y 5,5 millones respectivamente.