Revolución del 4 de Junio de 1943

Friday, November 18, 2011

La Revolución del 4 de Junio de 1943 había comenzado a gestarse en marzo de ese año cuando se fundó una logia militar, el G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos), que cumplió actuación decisiva en los sucesos de ese año y de la que formaba parte el coronel Juan Domingo Perón. El sistema político imperante hasta esa época había entrado en un período de crisis, debido -entre otras cosas- a la práctica del fraude, que aseguraba el continuismo de un clase dirigente. El país se preparaba para las elecciones y ningún partido político opositor ofrecía candidatos que atrajeran a la mayoría del electorado hacia el sufragio. De este modo, esta situación imperante precipitó la Revolución del 4 de junio de 1943.

El golpe de Estado fue resuelto luego de una reunión de oficiales en Campo de Mayo. El movimiento que había gestado el G.O.U., cuya tendencia predominante era el nacionalismo, sostuvo entre sus principios el desarrollo de la Nación y la defensa de la soberanía nacional ante los acontecimientos bélicos europeos (conviene aclarar que por ese entonces la Segunda Guerra Mundial había dividido a la opinión pública argentina en las siguientes tendencias: los partidarios de los Aliados, los germanófilos partidarios del Eje, y los neutrales). La Revolución del 4 de Junio se llevó a cabo sin resistencias. A los dos días, el Gral Arturo Rawson, jefe del movimiento, fue reemplazado en el cargo de presidente provisional de la Nación por el General Pedro Pablo Ramírez, quien ejerció el mando por cerca de nueve meses. Éste nombró ministro de guerra al General Edelmiro J. Farrel, quien más tarde dejó ese cargo para ocupar la vicepresidencia de la Nación (porque el vicepresidente anterior, Contraalmirante Sabá H. Sueyro, había fallecido). En diciembre de 1943, el Coronel Perón fue designado secretario de Trabajo y Previsión. Al frente de este organismo ejerció una acción directa sobre las masas obreras, que, hasta esa época, no contaban con un gremialismo organizado y permanecían al margen de la vida política.

Las relaciones internacionales con los países en guerra fue la principal dificultad que enfrentó el nuevo gobierno, partidario de continuar con una política neutral ante el gran conflicto bélico. Fue creciente la presión de los Estados Unidos de Norteamérica para que la Argentina, uniéndose al resto del continente, rompiera sus relaciones diplomáticas y declarara la guerra a las naciones del Eje (Alemania, Italia y Japón) y se incorporara al sistema interamericano de defensa. Finalmente en enero de 1944, cuando los Aliados estaban ya en territorio alemán y era ya segura la derrota de Alemania, se anunció la ruptura de nuestro país con las potencias del Eje. En febrero de ese año el presidente Pedro Pablo Ramírez presentó la renuncia y delegó el mando en su vicepresidente el Gral Edelmiro Ferrel.