Segunda presidencia de Yrigoyen (Revolución del 6 de septiembre)

Thursday, November 17, 2011

Después de haber ganado ampliamente las elecciones, Yrigoyen asumió la segunda presidencia de la República Argentina el 12 de octubre de 1928, sucediendo a Marcelo T de Alvear. A pesar del entusiasmo popular, el caudillo radical ya era un hombre anciano, tenía 77 años de edad, venía de muchos años de militancia y lucha política y con la salud resentida. Por lo tanto, muchos partidarios lo veían debilitado en su capacidad de acción. Pasados los primeros meses de gobierno, la opinión pública observó que el presidente no respondía a los graves problemas que amenazaban a la República. Además, Hipólito Yrigoyen estaba rodeado por un círculo de obsecuentes, ansiosos de sacar provecho y obtener riquezas de la función pública.

En 1929, comenzó una nueva crisis mundial que culminó con una quiebra general de valores en la Bolsa de Nueva York. Numerosos bancos de los Estados Unidos cerraron sus puertas y los efectos de la catástrofe económica no tardaron en llegar a la Argentina, justamente en la época en la que Yrygoyen era combatido duramente por la oposición. El desequilibrio económico no tardó en reagravarse, los gastos públicos del gobierno de Yrigoyen aumentaron y nuestra moneda se desvalorizó con rapidez. El desorden imperó en la administración pública y la miseria hizo estragos en las clases humildes. Los trámites administrativos no se resolvían y el Senado, con mayoría opositora, postergaba la solución de urgentes problemas de gobierno. En el interior del país también eran frecuentes las irregularidades. Yrigoyen perdió rapidamente prestigio y el malestar trascendió no sólo a los civiles, sino también a las fuerzas armadas.

En las elecciones para renovar la mitad de la Cámara de Diputados (período 1930-1934), los socialistas independientes consiguieron derrotar al gobierno en la propia Capital Federal; el partido Radical ganó por muy poco margen en la provincia de Buenos Aires y Córdoba, consideradas de gran importancia política.

Revolución del 6 de septiembre de 1930

Desde tiempo atrás, grupos de militares y civiles incubaban un revolución para quitar del poder a Yrigoyen, pero éste, aunque enterado de los conciliábulos, no creyó en que el movimiento hiciera peligrar la estabilidad de su gobierno. A mediado de agosto de 1930, el presidente se encontraba enfermo en su domicilio y el 5 de septiembre sus amigos consiguieron que delegase el mando en su vicepresidente, el Dr Martinez. Los tumultos y revueltas callejeras obligaron a decretar el estado de sitio.

El 6 de septiembre estalló la revolución dirigida por el Tte Gral José Félix Uriburu, con colaboración de altos jefes de las fuerzas armadas y civiles opositores. Al promediar la mañana, aviones rebeldes volaron sobre Buenos Aires y arrojaron proclamas revolucionarias, mientras el general Uriburu, desde la localidad de San Martín, avanzaba sobre la Plaza de Mayo al frente de efectivos pertenecientes al Colegio Militar, Escuela de Comunicaciones y Regimiento 1ro de Caballería. Gran cantidad de automóviles de civiles particulares, portando palos, se unieron a la columna militar. Salvo un sorpresivo tiroteo en la Plaza del Congreso, las tropas llegaron sin inconvenientes a la Casa de Gobierno en medio del entusiasmo de la multitud. El general Uriburu exigió y obtuvo la renuncia del Dr Martinez, que aún permanecía en su despacho.

Mientras se desarrollaban estos sucesos, el presidente Yrigoyen accedió a los requerimientos de sus amigos y abandonó su domicilio cercano a la plaza Constitución para dirigirse a La Plata, donde buscó refugio en el Regimiento 7 de Infantería. Allí firmó la renuncia y más tarde fue trasladado detenido a la Isla Martín García, donde permaneció hasta febrero de 1932, cuando el gobierno revolucionario dispuso su indulto. Pasó a Buenos Aires y falleció el 3 de julio de 1933.