Sublevación de Túpac Amaru

Thursday, November 3, 2011

La sublevación de Túpac Amaru fue el alzamiento general de indígenas contra las autoridades españolas en Perú, organizado y conducido por Túpac Amaru, y que tuvo lugar entre noviembre de 1780 y marzo de 1783. La sublevación constituyó el mayor de todos los movimientos precursores de la revolución emancipadora. El tratamiento de que eran objeto los indios, la mita, los repartimientos y, sobre todo, la arbitraria actuación de los corregidores, precipitaron el estallido revolucionario. Sin embargo el movimiento maduró a los largo de diez años, durante los cuales se establecieron contactos con casi todos los caciques del Perú. Antes de decretar el alzamiento general, Túpac Amaru había recurrido a todos los medios legales posibles: envió a su hermano para que expusiera las quejas de los indios al rey y para solicitar una solución a esa situación.

El 4 de noviembre de 1780, día en que se celebraba el cumpleaños del rey, y luego de asistir a una comida, Túpac tomó prisionero al corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga, obligándole a firmar una orden para que se entregaran a los sublevados todos los fondos disponibles y algunas armas. Inmediatamente se proclamó Inca e inició la insurrección que habría de convertirse en la más importante de América. El odiado corregidor Arriaga fue ahorcado en la plaza de Tungasuca.

Como repuesta, los españoles enviaron un contingente armado que enfrentó a los rebeldes en Sangarara. Las tropas del rey se refugiaron en la iglesia y Túpac Amaru intimó a la rendición que fue rechazada. Sorpresivamente estalló la pólvora que guardaban en el templo y los indígenas aprovecharon para atacar: de los 604 soldados sólo quedaron 28. Como consecuencia de este acto, Túpac fue excomulgado por el obispo del Cuzco. Luego de esta victoria el jefe indígena regresó a Tinta, lo cual fue un error, lo que le dió tiempo a los realistas para pertrecharse en Cuzco. Túpac ocupó su tiempo en visitar distintos pueblos con el objeto de arengar a los indios para que se sumasen a la sublevación. En ausencia del Inca, su esposa Bastidas, dirigió la sublevación con gran energía.

Finalmente, Túpac Amaru sitió el Cuzco y, ante la negativa de rendición, decidió dar una batalla definitiva. Sin embargo, luego de una larga lucha, los indígenas rebeldes debieron retirarse, ya que los sitiados, muy bien armados y protegidos pudieron resistir, además los indios no sabían como usar correctamente las armas de fuego.

El 10 de enero de 1781, Túpac Amaru volvió a Tinta, donde tenía reunidos 60.000 indígenas. Por su parte, el visitador Areche llegó al Cuzco dispuesto a contrarrestar la propaganda de aquél. Traía consigo órdenes para la abolición de los corregimientos y la condonación de todas las deudas que se tuviera con ellos, además ofrecía el perdón de todos los sublevados exceptuando los cabecillas.

Muerte de Túpac Amaru

En marzo de 1781, el ejército real compuesto de 17.000 hombres se dirigió a Tinta. El jefe indígena cifró su estrategia en un ataque sorpresivo, pero, al ser delatado por un cacique, sus tropas fueron derrotadas. Túpac intentó huir, pero fue apresado junto con algunos miembros de su familia. Los prisioneros fueron entregados al visitador Areche. Inútiles fueron las tentativas de fuga y los esfuerzos de los hermanos de Túpac Amaru para salvarlos. El 15 de marzo de 1781 se dictó la sentencia de muerte, condenándose al jefe indígena y a sus familiares a una terrible pena. La rebelión, ya muy debilitada, continuó hasta 1783, fecha en que las autoridades españolas lograron restablecer la calma.

José Gabriel Túpac Amaru había nacido en Tungasuca, pueblo perteneciente a la provincia de Tinta, Perú, en el año 1740. Fueron sus padres el cacique de Surinama, Tungasuca y Pampamarca, Miguel Condorcanqui y Rosa Noguera, descendiente directa del Inca Túpac Amaru, ajusticiado por orden del virrey Toledo. Recibió instrucción debida a su rango. Los primeros conocimientos los había adquirido con los sacerdotes Antonio López de Sosa y Carlos Rodriguez. Luego se educó en el colegio San Francisco de Borja del Cuzco, dirigido por los jesuitas. A los veinte años, Túpac Amaru se había casado con Micaela Bastidas, mujer que habría de influir decididamente en su futura acción política. Posteriormente obtuvo de España el título de marqués de Oropesa, sin lograr empero el título de Inca, reclamado reiteradamente, que según él le correspondía por ascendencia.