Contrarreforma católica

Thursday, December 15, 2011

Después de 1521, el Papado inició una serie de reformas para mejorar la organización interna de la Iglesia Católica, evitar las discrepancias internas y la corrupción, prohibiéndose las indulgencias. Estos cambios se conoce como Contrarreforma Católica, ya que estaban destinados a contrarrestar la influencia de la Reforma Protestante, o Cisma Protestante, iniciado por Martín Lutero en Alemania, y que separó a una gran parte de la población cristiana de la Iglesia Católica. Se establecieron reglamentos muy estrictos para las órdenes religiosas tradicionales. En 1540 se autorizó la creación de la Compañía de Jesús, fundada por Ignacio de Loyola sobre la base de dos principios: la obediencia absoluta al Papa y de la estricta acceptación a los principios de doctrina dictados por la Iglesia de Roma. De esta manera, los jesuitas se convirtieron en el principal apoyo y defensa del nuevo catolisismo.

Continuando la contrarreforma, la Iglesia convocó en Trento un concilio, reunido entre 1545 y 1563, en donde los obispos católicos reafirmaron los dogmas de fe que habían sido puesto en duda por Martín Lutero en Alemania y Juan Calvino en Suiza; también crearon centros destinados a la formación de sacerdotes y reconocieron al Papa como la autoridad superior de la Iglesia Católica. Entre los puntos de reafirmación de los dogmas de fe figuran: 1) la salvación es por gracia de Dios mediante la fe y las obras juntas; 2) la eucaristía es la consagración del pan en el cuerpo de Cristo y del vino en su sangre; 3) se confirmaron como prácticas cristianas la veneración a las imágenes iconográficas y a las Reliquias. Aprobaron también el restablecimiento del Tribunal del Santo Oficio, conocido como la Santa Inquisición. Encargaron a esta institución, que existía desde siglos anteriores, controlar y garantizar la pureza de la fe católica de los creyentes y de aquellos que se convertían al cristianismo.