Invasión de Bahía de Cochinos

Tuesday, January 24, 2012

La invasión de Bahía de Cochinos fue un fallido intento militar por parte de exiliados cubanos de derrotar al nuevo régimen dictatorial que se había instaurado, invadiendo la isla de Cuba a través de la Bahía de Cochinos. Esta acción militar tuvo lugar en abril de 1961, cuando Fidel Castro llevaba ya más de dos años en el poder y luego de que se alineara ideológica y militarmente con la Unión Soviética. La invasión de Bahía de Cochinos fue organizada y equipada por la CIA durante la presidencia de John F Kennedy. Por lo tanto fue una operación encubierta y no debía parecer que era organizada por el gobierno norteamericano.

Luego de recibir entrenamiento militar en Nicaragua por parte de la CIA, el contigente de sólo 1.400 hombres desembarcaba de dos barcazas en las playas de la Bahía de Cochinos en las primeras horas del 17 de abril de 1961. En las horas previa a la invasión, se había bombardeado algunas instalaciones militares y civiles del régimen castrista; sin embargo este ataque no hizo mella en la fuerza aérea cubana, ya que los aviones utilizados eran dos viejos aviones B-26 de la Segunda Guerra Mundial, piloteados por disidentes anti-castristas, que la CIA les había preparado. Aunque la mayoría de estos hombres eran profesionales (médicos, abogados, etc) sin experiencia militar, ellos estaban muy motivados y esperanzados con la falsa promesa que si la situación de combate se tornara adversa, aviones cazas modernos de la Fuerza Aérea de los EEUU y los marines les iban a apoyar militarmente ya en forma directa. Aparte de ello, los rebeldes y la CIA estaban confiados que la mayoría del pueblo cubano se levantarían en contra del régimen en su apoyo una vez que la noticia de la invasión se propagase por la isla.

Aunque el primer día de combate fue favorable a la fuerza de invasión libertadora, en el segundo día de batalla la fuerza expedicionaria rebelde fue facilmente derrotada por el ejército comunista del régimen, debido a que Fidel Castro contaba con gran cantidad de tanques y una treintena de aviones también de fabricación soviética, además la superioridad numérica de las fuerzas castristas era abrumadora. Más de 400 disidentes murieron heroicamente luchando por la libertad de su Cuba natal, abandonados a su suerte por el gobierno demócrata e ingenuo de John F Kennedy.