Guerra de los Boers

Saturday, September 29, 2012

La Guerra de los Boers fue un conflicto armado entre el Imperio Británico y los Boers de Transvaal y el Estado Libre de Orange. Tuvo lugar en Sudáfrica, entre 1899 y 1902. La causa de la guerra fue la negativa del presidente de Transvaal, Paul Kruger, de otorgar derechos políticos y comerciales a los extranjeros, la mayoría de ellos ingleses, en los distritos mineros del interior; esto fue exacerbado por la falta de diplomacia y agresividad del comisionado inglés Alfred Milner.

Al comienzo de la guerra, los Boers derrotaron a los ingleses en batallas importantes y sitiaron a las ciudades de Ladysmith, Mafikeng y Kimberley. Sin embargo, llegaron refuerzos británicos, bajo el mando del general Horatio Herbert Kitchener, quien pudo poner fin al sitio de estas ciudades, logrando dispersar al ejército de los Boers al tiempo que ocuparon las ciudades de Bloemfontein, Johannesburgo y Pretoria en 1900. A pesar de este revés, los ataques de los Boers continuaron. Para poner fin a estos ataques, los británicos implementaron una táctica de tierra arrazada, quemando los cultivos de los Boers y encerrando a sus familias en campos de concentración. Como resultado de ello, unos 20.000 mujeres y niños murieron de hambre y de enfermedades. Esto obligó a los Boers a rendirse y firmar el Tratado de Paz de Vereeniging.

Antecedentes de la Guerra de los Boers

Los colonos holandeses, luego llamados Boers, habían iniciado la colonia del Cabo de Buena Esperanza en 1652. Sin embargo, en 1806, los británicos anexarían esa ciudad costera e irían gradualmente ganando territorio, lo que forzó a los Boers a migrar hacia el norte, estableciéndose en granjas y pueblos. Para la segunda mitad del siglo XIX, los Boers habían establecidos las repúblicas de Natal, el Estado Libre de Orange y Transvaal. Con el descubrimiento de oro y la llegada en gran cantidad de buscadores de oro de Inglaterra, el resentimiento local contra las intromisiones de los británicos había aumentado sensiblemente.