Causas de la Revolución Francesa de 1789

Tuesday, October 30, 2012

Son tres las causas de la Revolución Francesa: social, político-filosófica, y económicas. Para principios de 1789, estas tres causas, que se habían conjugado en un laboratorio circunstancial de la historia, destilaron el ambiente ideal para una revolución; es decir un cambio repentino y violento en la sociedad francesa que derrocó al antiguo régimen: el absolutismo monárquico y las clases privilegiadas.

Social: era enorme la desigualdad social en la Francia de la segunda mitad del siglo XVIII; esta desigualdad yacía no solamente en el absolutismo monárquico, que había sido afianzado en el siglo anterior por Luis XIV, sino en las características feudales que persistían y por las cuales se otorgaba privilegios a dos de las cuatros clases sociales en la que se divía la sociedad francesa; la nobleza y el clero estaban exentas de impuestos, recargando todo el peso impositivo para mantener las arcas reales en la burguesía y, sobre todo, en el campesinado, quienes debían realizar los mayores aportes. Esto creó un gran abismo que separaba a las dos primeras de las dos últimas.

Político-filosófica: las ideas políticas y filosóficas de los autores franceses del siglo XVIII (Voltaire, Montesquieu, Rousseau, entre otros), conocidas como Iluminismo, influenciaron sensiblemente en la clase burgesa, consituida por abogados, médicos, periodistas y escritores, cuyos miembros liderarían la revolución (Danton, Marat, Robespierre, Desmoulins, etc.). Estas ideas hablaban de la necesidad de una división del poder gobernante para ponerle límite al poder absoluto, tomándose como ejemplo a la républica romana de la antiguedad, como así también de que el ser humano nace naturalmente bueno y libre, bregando por igualdad en la sociedad.

Económicas: las cuasas económicas acentuaron las desigualdades sociales. Para principios de 1789, la corona francesa se encontraba altamente endeudada debido a las intervenciones francesas en las guerras europeas, como la Guerra de Sucesión de Austria, y la Guerra de Independencia de las trece colonias de norteaméricas. En este último conflicto Lous XVI había financiado en gran parte la guerra emancipadora americana, enviando tropas y barcos para luchar contra el ejército británico. Para aliviar las vacías arcas del Estado, el rey convocó en mayo de 1789 a los Estados Generales con el objetivo de obtener recursos aumentando los impuestos, los cuales recaían mayormente en los campesinos; es decir en quienes producían alimentos. A esto se sumaba las magras cosechas de trigo, debido a los intensos fríos de los dos últimos inviernos, lo que produjo un aumento significativo del precio del pan y de otros alimentos.