Batalla de Waterloo

Saturday, December 8, 2012

La batalla de Waterloo fue la última batalla librada por Napoleón Bonaparte, en donde el general francés se enfrentó a la coalición del ejército británico, comandado por el duque de Wellington, y el ejército prusiano, conducido por Gebhard von Blücher, el 18 de junio de 1815, en Waterloo, Bélgica. La estrategia de Napoleón consistía en aislar y derrotar a los británicos primero, antes que llegaran los prusianos, para luego en una maniobra envolvente derrotar a estos últimos también en dos combates separados.

Luego de su exilio en la isla de Elba, Napoleón había decidido retornar al continente para iniciar en marzo de 1815 un nuevo período de gobierno como emperador de Francia que duraría sólo cien días. Durante este corto tiempo, intentó recuperar y organizar su otrora Gran Ejército (Grande Armée), con el cual había conquistado toda Europa y Egipto. Sin embargo, el general francés había perdido a sus mejores hombres en la desastroza campaña militar de Rusia en 1812 y en la batalla de Leipzig de 1813. A parte de ello, el comandante británico, Arthur Wellesley, el duque de Wellington, había aprendido todas las tácticas y estrategias del general francés y se hallaba preparado para esta gran batalla.

Wellington desplegó a sus 60.000 hombres en terreno elevado, con la infantería agazapada en el pastizaje para esconder su verdadero número. Las tropas francesas, unos 65.000 hombres, quedaron mal colocado, desplegados en el bajo; de modo que para atacar a los británicos, las tropas napoleónicas debía avanzar cuesta arriba, sobre terreno mojado y fangoso. Wellington, con toda la flema inglesa, esperó y aguantó templadamente la metralla de la artillería francesa, manteniendo a sus hombres agazapados en el pajonal, esperando el momento. Todos los ataques de infantería francesa fueron rechazados por la infantería, que había emergido sorpresivamente del pajonal, y la caballería inglesa. Para poder quebrar el centro inglés, en formación de cuadrados, Napoleón debió utilizar su último recurso: su guardia imperial. Sin embargo, esta carga también fue rechazada.


Al caer la tarde del 18 de junio, llegaba al campo de batalla la caballería prusiana de Blücher, la cual cargó contra el ala derecha francesa y la destruyó. De esta manera, atacado por dos frentes, el diezmado ejército napoleónico debió emprender la retirada en forma desordenada, para luego rendirse.


Como consecuencia de esta derrota militar, Napoleón Bonaparte debió abdicar y fue enviado al exilio de por vida a la lejana isla de Santa Helena, en medio del Atlántico, donde moriría en 1821. El rey Luis XVIII fue restaurado en el trono de Francia.