Guerra Austro-Prusiana

Tuesday, February 19, 2013

También conocida como la Guerra de las Siete Semanas, la Guerra Austro-Prusiana fue un enfrentamiento armado entre Austria, regida por el emperador Francisco José, y la Prusia de Guillermo I. Tuvo lugar en Europa desde el 15 de junio al 23 de agosto de 1866. La causa principal de este conflicto armado fue la creciente rivalidad entre estas dos naciones por la hegemonía que cada una de ellas intentaba ejercer sobre los fragmentados estados, principados y ducados alemanes, los cuales, tradicionalmente, habian estado bajo la órbita de Austria, sobre todo durante la dinastía de los Habsburgos, cuando eran parte del Sacro Imperio Romano Germánico; ésto provocó un choque de intereses, con creciente recelo y desconfianza mútua entre las dos potencias germánicas.

Se puede decir que la Guerra Austro-Prusiana fue provocada deliberadamente por el primer ministro prusiano, Otto von Bismarck, para expulsar a Austria de la Confederación Alemana como un paso previo hacia la unificación de Alemania bajo la hegemonía prusiana. A Bismarck se le dió la oportunidad para precipitar la guerra cuando surgió la disputa entre Prusia y Austria por el ducado de Schleswig-Holstein, que pertenecía a la corona danesa; los prusianos apoyaron una sublevación de la población alemana en ese territorio, donde era mayoría, pidiendo independizarse de Dinamarca y unirse a la Confederación Alemana, mientras que los austríacos se opusieron, movilizando sus tropas en contra de Prusia. Sin embargo, este último país tenía una maquinaria militar muy eficiente e invadió los estados alemanes que se habían aliado a Austria. El 3 de julio de 1866, el ejército prusiano derrotó contundentemente a los Austríacos en la batalla de Königgrätz en Bohemia. Luego otros enfrentamientos menores, donde los prusianos y sus aliados salieron victoriosos, Austria decidió acceptar la derrota y firmó el 23 de agosto de ese año el Tratado de Praga, por el cual Prusia se erigió como la única potencia dominante de los estados alemanes. También por este tratado, Austria debió ceder a Italia, que había apoyado a los prusianos, la Venecia.