Guerras del opio

Wednesday, March 20, 2013


Las Guerras del Opio fueron dos conflictos armados entre paises occidentales y China. En la primera se enfrentaron Gran Bretaña y China y tuvo lugar entre 1839 y 1842 y fue causada por la prohibición del gobierno chino de importar opio desde la India. Para poder balancear sus compras de té chino para la exportación a Inglaterra, los comerciantes británicos habían comenzado a contrabandear opio desde la India a China. En 1839, el gobierno Chino incautó una enorme cantidad de opio a los contrabandistas británicos en el cantón de Guangzhou, procediendo a quemarla. El gobierno de Gran Bretaña respondió enviando barcos de guerra que atacaron las ciudades costeras chinas como represalia al impedimento chino al libre comercio. No pudiendo enfrentar efectivamente al armamento moderno, China fue derrotada y forzada a firmar el Tratado de Nanjin en 1842 y el de Bogue en 1843, los cuales estipulaban que China debía abrir algunos de sus puertos, entre ellos el de Shanghai, al comercio británico de todo tipo, debiendo ceder Hong Kong al gobierno británico al mismo tiempo.

La segunda guerra del opio aconteció entre 1856 y 1860, enfrentándose Gran Bretaña, Francia, EEUU y Rusia por un lado y China por el otro. Luego de haber perdido el primer enfrantamiento con los ingleses en 1842, China se había visto obligada a firmar tratados similares con otras potencias occidentales, a las cuales se les otorgaron privilegios comerciales y residenciales; de esta manera las potencias extranjeras dominaron y controlaron los puertos chinos. La guerra estalló cuando los chinos realizaron una requisa y confiscación de mercadería al buque británico Arrow en Guangzhou. En represalia, tropas británicas y francesas tomaron los puertos de Guangzhou y Tianjin y obligaron a los chinos a firmar el Tratado de Tianjin de 1858, por el cual China debió abrir 11 puertos más al libre comercio, permitir la residencia de representantes extranjeros en Pekín, legalizar la importación de opio y permitir la actividad de misioneros cristianos. Sin embargo, el intento chino de bloquear la entrada de diplomáticos extranjeros a Pekín y la determinación británica de hacer cumplir los términos del último tratado llevó a una continuación de la guerra en 1859, la cual terminó al año siguiente, cuando los británicos y franceses ocuparon la capital Pekin (Beijing) y quemaron un palacio imperial, obligando a los chinos a aceptar y reafirmar los términos del Tratado de Tianjin firmado en 1858.