Características de la Primera Guerra Mundial

Monday, March 24, 2014

Las características principales de la Primera Guerra Mundial fueron la de una guerra estática y la ausencia de la caballería como unidad de combate efectiva y decisiva que solió ser en conflictos bélicos anteriores, como los del siglo XIX. Los actores principales de la Gran Guerra fueron la infantería y la artillería. Los movimientos tácticos rápidos y dinámicos de grandes unidades sólo se observó durante el primer año, en 1914, cuando se puso en marcha el Plan Schlieffen, cuando el ejército imperial alemán invadió Bélgica, tomó el fuerte de Lieja y penetró en Francia hasta llegar cerca de Paris, donde el avance fue detenido por los ejércitos anglo-francés en la Primera Batalla del Marne.

La causa de la estaticidad y del fin de la caballería fueron las nuevas armas, que fueron a su vez el producto de la Segunda Revolución Industrial; éstas fueron: la ametralladora, nuevas piezas de artillería y, hacia el final del conflicto, el tanque de guerra. La primera dotó a la infantería de un gran volumen de fuego que logró detener, por primera vez en la historia la carga de la caballería. Los nuevos cañones y obuces, equipados con sistema de retroceso y de recarga por recámara, le dió a la artillería mayor precisión y cadencia de tiro lo que fue demoledor en el campo de batalla.

Estas nuevas armas forzaron a ambos bandos a detener los movimientos de sus unidades y a protegerse en un sistema de profundas trincheras cavadas en una larga línea que se extendía por muchísimos kilómetros, que iban desde el norte de Francia hasta la costa del Canal de la Mancha. Entre ambas líneas enemigas se hallaba un sector denominado "tierra de nadie", el cual estaba cubierto de cráteres de las explosiones de las municiones de los obuces y, varios metros antes de las trincheras, una maraña de alambres de púa y palos con puntas clavados en la tierra, los cuales servían de obstáculos letales a los intentos de la tenaz y obstinada infantería de tomar las trincheras enemigas y sus puestos de comandos. La batalla del Somme y la de Verdún es un gran ejemplo de estos infructuosos ataques y contraataques de la infantería de ambos bandos, que causaban gran número de bajas y que sólo se conseguía avanzar muy poco; uno o dos km.

La Primera Guerra también fue el primer y último conflicto europeo donde se usó armas químicas en forma de gas mostaza lanzado por la artillería de ambos bandos. Si la ametralladora y los letales obuces de grueso calibre obligó a los ejércitos alemanes y aliados a detener sus avances y a cavar trincheras y fabricar fortalezas, también fue necesario una nueva arma de guerra que brindase protección contra el fuego de las ametralladoras y que supere los obstáculos del alambre de púa y las trincheras mismas; esta nueva arma fue el tanque de guerra, con el cual se realizó las grandes ofensivas de 1918.