Idealismo político-filosófico en el siglo XX

Saturday, March 22, 2014

Las ideas político-filosóficas del Iluminismo del siglo XVIII y las ideas socialistas de los autores franceses y alemanes siglo XIX influenciaron sensiblemente en la confección de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 1948, durante el período de la post-guerra y comienzo de la Guerra Fría. Esto fue en consecuencia de las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial por el partido Nazi gobernante en Alemania, sobre todo el genocidio contra los judíos. La prensa internacional, los escritores, y la industria cinematográfica de la época se encargarían de endemonizar a los alemanes como pueblo y de crear una visión universal sesgada en desmedro de todo principio o movimiento político en defensa de la identidad cultural y nacional de los pueblos europeos y occidentales.

Se despotricó sistemáticamente e intelectualemente contra del nazismo y el fascismo, pero se hizo poca literatura y cinematografía de las otras tiranías que también fueron igualmente horribles para el ser humano; las tiranías socialistas-marxistas y stalinistas y de toda dictadura de extrema izquierda, como la del Pol Pot, Mao Tse-tung y Fidel Castro. Se calcula que unos 30 millones de seres humanos murieron en Rusia bajo el régimen de Josef Stalin, por violencia desde el Estado socialista en contra del individuo y por inanición, unas 50 millones bajo la dictadura de Mao, y unos 2 millones bajo el régimen del Pot Pot en Camboya. También los productores, directores y libretistas de Hollywood, como Spielberg, no hizo ninguna producción cinematográfica sobre la masacre de Katyn cometida por los soviéticos, ni de los bombarderos aliados a la población civil alemana y japonesa con bombas incendiarias. Se calcula que unos 5 millones de civiles murieron en los bombardeos aliados a Dresden, Berlín, Hamburgo, Tokio, Hiroshima y Nagasaki.

En la segunda mitad del siglo XX, los gobiernos socialistas en Europa, inclusive algunos de centro derecha, han mal-interpretado y llevado a cabo una errónea política de derechos humanos desbalanceada y pre-juiciosa que favorece sensiblemente a los que delinquen, al narcotraficante, al terrorista y al inmigrante ilegal que nunca se adapta y termina formando focos culturales paralelos atentatorios contra la identidad cultural de una nación, y que son fuentes de revueltas sociales y de actos de felonías en detrimento del ciudadano honesto que paga sus pesada cargas impositivas y de todos aquellos europeos y occidentales en general que luchan por mantener su identidad cultural y nacional.

Esta política de derechos humanos errónea y sesgada, que castiga al hombre íntegro y honesto, premiando al psicópata y a todo aquel que viola las leyes y normas de convivencia, ha sido en la historia del siglo XX como un virus de computadora que ha destruido y desplazado a la razón y sentido común. Este idealismo ciego de las izquierdas constituye el talon de aquiles de Occidente. En nombre de los derechos humanos, el bien común e identidad cultural de los pueblos cede ante el mal, encarnado en un ejército de psicópatas (terroristas, fundamentalistas islamistas, asesinos, narcotraficantes, etc). Es hora de recobrar la razón, es decir la corteza cerebral y reaprender a pensar en función de la lucha por la supervivencia como sociedad y levantarnos para enfrentar al mal que está destruyendo los cimientos de la civilización occidental.