Cautiverio de Aviñón

Friday, August 22, 2014

El Papa Bonifacio VIII había muerto en 1303 como consecuencia de las torturas cometidas por los enviados de Felipe IV, rey de Francia, a quien el Papa lo había excomulgado por que el monarca había arrastrado con caballos al nuevo legado pontificio en Francia. El sucesor de Bonifacio VIII, Benedicto XI, murió envenenado al año siguiente. Entonces Felipe IV hizo valer su influencia en el Sacro Colegio y logró que fuera elegido Papa el arzobispo de Burdeos, Bertrand de Got, quien asumió con el nombre de Clemente V (1305-1314).

Para complacer a Felipe IV, el nuevo Papa abandonó Roma y trasladó la sede pontificia a la ciudad de Aviñón, en territorio francés. Allí continuaron los sucesores de Clemente V y durante casi setenta añós (1308-1377) la Iglesia Católica se halló sometida a los dictados de la política de los monarcas franceses, lo que produjo gran descontento y preocupación en el mundo cristiano. A este largo período de humillación, el resto del pueblo cristiano y los habitantes de Roma lo llamaron el "Cautiverio de Aviñón", o "Segundo Cautiverio de Babilonia", haciendo una comparación a lo que sufrieron los israelitas durante su cautiverio en esa ciudad de la antiguedad.

Sin embargo, en 1377, el Papa Gregorio XI escuchó las reiteradas súplicas de los fieles y, animado por las cartas y esfuerzos de Santa Catalina de Siena, regresó a Roma y fijó allí su residencia.