Dificultades económicas y sociales de fines de la Edad Media

Sunday, August 17, 2014

Entre los siglos XIV y XV, fines de la Edad Media y principios del Renacimiento, disminuyó la población de Europa occidental debido a las pestes, las guerras, y el hambre por escasez de alimentos debido a sequías. Este retroceso demográfico produjo escasez de mano de obra y un descenso en la producción agrícola. La actividad industrial y mercantil se vió dañada por los combates que se libraban en la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia y también por los avances de los turcos sobre territorio europeo.

Desde el año 1350 hasta fines del siglo XV se prolonga un período de dificultades económicas, agravadas en diversas épocas por las malas cosechas y los desequilibrios entre la oferta y la demanda, todo lo cual provocó un estancamiento financiero y la desvalorización de las distintas monedas empleadas por las diferentes regiones. Sin embargo, en este período de crisis económica general, algunas ciudades italianas fueron la excepción, ya que contaban con puertos en el mar Mediterráneo y se beneficiaban con el comercio de Oriente, aunque más tarde Génova y Venecia serían afectada por la caída de Constantinopla en poder de los turcos. Tampoco sufrieron los efectos del desequilibrio económico las ciudades mercantiles del norte de Alemania que estaban agrupadas en la liga Hanseática.

La crisis económica originó problemas sociales en las ciudades entre las clases laboriosas y la alta burguesía que controlaba todos los cargos municipales, es decir, gobernaban la ciudad y contaban con el poder del dinero. En el campo, el trabajador agrícola había permanecido en estado de servidumbre durante el predominio del régimen feudal. Posteriormente las tierras se arrendaron a un plazo determinado, lo que motivó que los labradores obtenían su libertad, pues dejaban la servidumbre. En este aspecto, correspondió al rey Luis X de Francia disponer en el año 1315 la libertad de todos los siervos de la Corona.

Cuando la crisis económica afectó al campo y el régimen señorial había cesado, los propietarios de las tierras (nobles, eclesiásticos y burgueses), antes los problemas que ofrecía el agro, privaron de su protección a los labriegos. Entonces, el antiguo siervo se encontró libre pero sin posibilidad alguna de poder trabajar, situación que enfrentó a los agricultores con los grandes propietarios que originaron luchas sociales. Entre estas revueltas, se puede citar a la ocurrida en Flandes en el año 1324, donde los campesinos se organizaron en contingentes armados, hasta que fueron vencidos en la batalla de Cassel en 1328.

En Inglaterra también se produjo un levantamiento de los campesinos, en 1351, debido a la aplicación de nuevos impuestos para ayudar a solventar los gastos de la guerra contra Francia y que perjudicaban a las clases bajas. Se produjeron asesinatos de terratenientes y quema de residencias. El rey inglés Eduardo II negoció con habilidad con los sublevados y, al término del conflicto, negó las concesiones que había acordado en las negociaciones y castigó a los cabecillas.