Transformación de la mentalidad medieval

Wednesday, August 6, 2014

La característica fundamental del medioevo fue el sentido religioso que el hombre fijó a sus ideales y formas de vida. Todo estaba subordinado a lo espiritual y a exaltar las verdades de la fe. En esa actitud, lo humano y la inteligencia humana eran secundarias y sólo la perfección se hallaba en Dios. La vida terrena era sólo un efímero paso hacia la eternidad celestial. Si bien el hombre habitaba la Tierra, nada de este mundo real podía compararse en significación con la esperanza en la "eternidad", en la "vida futura" del paraíso. Los estudiosos se preocupaban sólo por los problemas de teología y la fe movía al cruzado a proteger la religion de los ataques del otro monoteismo, el islam, y al misionero peregrino la difundía en tierras lejanas. La actividad científica estaba limitada por normas que no se podía transgredir. Todos estos principios alcanzaron su apogeo durante la Alta Edad Media, entre los siglos IX y XIII.

Sin embargo, desde mediado del siglo XIII, comenzaron a producirse en Europa los síntomas de una lenta pero profunda transformación en la mentalidad del hombre medieval frente al mundo que lo rodeaba, que anunciaba el fin de una época y el nacimiento de otra nueva. Los ideales y las formas de vida religiosos que habían tenido vigencia durante varios siglos entraron en declinación para iniciar un período de crisis, luego del cual sobrevendría la época nueva que daría origen a los Tiempos Modernos. Éste fue un cambio de una mentalidad religiosa y mística a una científica y racional, donde el hombre pasó a fijarse más en asuntos terrenales. Conviene destacar que este lento proceso de transformación se haría palpable recién en los siglos XV y XVI y no se dieron por igual en toda Europa.

Entre las causas que provocaron este cambio de mentalidad del hombre medieval podemos citar a las cruzadas que debilitaron el poder de los antiguos señores feudales, provocaron la renovación de la antigua economía rural en favor del dinero y el rápido ascenso de la burguesía. Además, las ciudades crecieron y prosperaron gracias al intercambio comercial. La cultura recibió influencias bizantinas y cobró importancia el pensamiento griego y romano de la antiguedad, dando paso a un renacimiento de los valores greco-romanos, mientras los viejos ideales del heroismo y la santidad fueron reemplazados por las ansias de poder que se alcanzaba con el trabajo y la riqueza. De esta manera, los nuevos valores exaltan al hombre y su capacidad en desmedro de la fe y la religión.