Imperio Alemán en la Baja Edad Media

Wednesday, September 3, 2014

Durante el Gran Interregno, que comenzó en 1250 con la muerte de Federico II, el Sacro Imperio Romano Germánico había entrado en decadencia. El trono había quedado vacante y el territorio se desmembró en más de cuatrocientos señoríos laicos y religiosos. En 1273, los electores alemanes entregaron la corona imperial a Rodolfo de Habsburgo, de origen suizo. Éste se preocupó por aumentar sus territorios. Anexó el ducado fronterizo de Austria e instaló su capital en Viena, inaugurando una dinastía que se denominaría en la historia la de los Habsburgos o de los Austria.

Al aumentar su podería, Rodolfo perdió la confianza de los electores; por eso, a su muerte en 1291 no fue elejido su hijo sino un representante de la humilde casa de Luxemburgo, el condo Adolfo de Nassau, que gobernó hasta 1298. Sin embargo, complido este mandato, ciñiría la Corona Alberto I, duque de Austria, hijo de Rodolfo de Habsburgo.

Durante su reinado, los Habsburgos intentaría apoderarse de los territorios alpinos ubicados al sudeste de Austria. Como los habitantes de esta región, divida en cantones, gobazaban de una gran autonomía, lucharón ferozmente contra las tropas imperiales para defenderla. Luego de una larga guerra, el imperio reconoció la independencia de trece cantones de la Confederación Suiza a través del Tratado de Basilea del año 1499.