Italia en la Baja Edad Media

Sunday, September 7, 2014

La época de anarquía y decadencia que agitó el Sacro Imperio Romano-Germánico luego de la caida de los Hohenstaufen en 1254, favoreció la emancipación de todo el norte de Italia de ese imperio, durante la Baja Edad Media. Sin embargo, las ciudades italianas no supieron aprovechar esta ventaja, y a pesar de que guerrearon sin tregua por su independencia, una vez conseguida, comenzaron a guerrear entre ellas, gastando valiosos recursos.

A las antiguas discordias entre los güelfos y gibelinos, que apoyaban al Papa y al emperador del Sacro Imperio, respectivamente, se sumaron los odios entre plebeyos y nobles, las ambiciones de estos últimos por ocupar el gobierno de las distintas ciudades y las perturbaciones ocasionadas por la burguesía que gradualmente aumentaba sus riquezas. Los desórdenes e intrigas favorecieron el advenimiento de tiranos, los que en su origen fueron "condottieri" o jefes de ejércitos mercenarios. Éstos, apoyados por la fuerza de las armas y por su dinero, terminaron por ocupar el gobierno.

Es así como los condottieris llegaron a convertirse en poderosos señores feudales y fundaron dinastías, como los Malatesta en la ciudad de Rimini, los Polenta en Rávena, los Della Escala en Verona, etc. Pero entre todos éstos se destacaron los Visconti en Milán, que guerrearon repetidas veces con sus vecinos para extender su dominación.

En el transcurso del siglo XIII, las grandes ciudades italianas, como Venecia, Génova, Milán y Florencia, se transformaron en extensos territorios independientes llamados repúblicas y ducados, todos ellos gobernados por oligarquías. En el centro de la península itálica estaban los Estados Pontificios y al sur, los reinos de Nápoles, perteneciente a la casa de Anjou, y el de Sicilia, dominado por Aragón, de la península Ibérica. Sin embargo, fueron las ciudades del norte de Italia, arriba mencionadas, las que se destacaron durante la Edad Media, debido al intercambio comercial del Mediterráneo, adquiriendo gran desarrollo y riqueza.