Nacimiento de Francia

Monday, September 1, 2014

Alrededor del siglo XII antes de Cristo, el territorio de la actual Francia había sido invadida por los galos, que constituían una federación de tribus celtas y la región que éstas ocuparon se llamó las galias. Si bien el origen del idioma francés es el Latin, ya que en la antiguedad las Galias fue conquistada por los romanos, bajo el mando de Julio César, pasando a ser por varios siglos una provincia romana, fueron los francos que le dieron el nombre de "Francia". Los francos era una confederación de tribus germánicas que invadieron las galias a la caída del Imperio Romano en el siglo V después de Cristo. Un rey franco, Clodoveo I, de la dinastía merovingia unificó a las diferentes tribus, fundando un reino, que luego el mayordomo del palacio Carlos Martel lo consolidaría en forma definitiva entre 720 y 741. El nieto de éste, Carlomagno, lo transformaría en un imperio en el año 800. Este gran imperio se fragmentaría a mediados del siglo IX y su porción occidental, entre el Rin y la costa del Atlántico Norte, pasaría a ser el reino de Francia, en la cual los ingleses, por medio de los normandos tendrían parte del territorio.

La Guerra de los Cien Años, entre ingleses y franceses, aceleró la decadencia del feudalismo, pues los ejércitos de los señores feudales sucumbieron ante las bien adiestradas tropas de los reyes. Además, la consolidación del poder del monarca coincidió con el paulatino debilitamiento de la nobleza. Al concluir la guerra contra los ingleses en 1453, Francia, victoriosa, se hallaba prácticamente agotada, el feudalismo en total decadencia. Sin embargo, de a poco la nación francesa comenzó a surgir bajo el reinado de Carlos VII (1422-1461), quien reglamentó los impuestos y creó el ejército permanente y regular. A Carlos VII le sucedió su hijo Luis XI (1461-1483), que fue un soberano sagaz y muy hábil para los manejos diplomáticos. Frío, calculador y dotado de un buen talento político, Luis XI despreciaba las normas honorables de la caballería y no lo detenía ningún escrúpulo. Subió al trono dispuesto a imponer la creciente autoridad de la realeza y dió a Francia prestigio en la política occidental.

El principal enemigo de Luis XI y, por lo tanto, de la consolidación y unidad francesa, fue Carlos el Temerario, duque de Borgoña, quien, además de dominar extensos territorios, contaba con un ejército aguerrido, ambicionando crear en Francia un Estado independiente. La desmedida ambición de este duque inquietaron al imperio alemán y a los suizos. El astuto Luis XI fomentó habilmente las intrigas que originaron una guerra. Los suizos derrotaron a Carlos el Temerario, quien pereció en batalla ante los muros de Nancy. Desaparecido su rival, Luis XI logró la unificación total de Francia y su consolidación como nación. Esto significó el triunfo de la monarquía sobre los señores feudales, incorporando a la corona todos los territorios que dominaba el duque de Borgoña, además de otros feudos.