Reconquista española y los reinos de Asturias, León y Castilla

Monday, September 15, 2014

Cuando en el año 711 los árabes invadieron España no ocuparon totalmente la península Ibérica y, aunque muchos cristianos quedaron atrapados en el sur viviendo con ellos, la gran mayoría se negó a aceptar la dominación y huyó a la zona montañosa del norte. Estos refugiados se unieron con los pueblos que habitaban la región pirenaica y la cordillera cantábrica para organizar los primeros focos de resistencia y tratar de rescatar el territorio usurpado de las hordas invasoras musulmanas. Esta lucha proseguida tenazmente cerca de ocho siglos, hasta 1492, y en la cual se enfrentaron la Cruz con la Media Luna, se conoce en la historia española con el nombre de Reconquista.

Entre los núcleos occidentales de la resistencia no tardó en destacarse el de Asturias. Ayudados por los astures (pueblo de origen celta de la región), un grupo de nobles y soldados visigodos, a las órdenes de un jefe llamado Don Pelayo, decidieron defender el territorio hasta la muerte. El jefe musulmán Alkama avanzó contra ellos a través de diversos desfiladeros, pero fue totalmente derrocado por Don Pelayo y sus aguerridos hombres en la batalla de Covadonga en 718. Esta victoria de los cristianos tuvo gran trascendencia, pues inició la Reconquista y estimuló a los diversos núcleos de resistencia.

El triunfo de Covadonga le permitió a Don Pelayo crear el reino de Asturias y establecer la capital en Onis. Diversos sucesores ensancharían el pequeño territorio hacia el sur. Alfonso III el Magno (866-910) obtuvo varios triunfos en sus guerras contra los musulmanes y les obligó a firmar un tratado por el cual los invasores no debían cruzar el río Duero, puesto que éste pasó a ser por un tiempo el límite sur del reino de Asturias, fijando la capital en León.

Las contínuas incursiones de los musulmanes contra la región fronteriza oriental determinaron que los reyes cristianos ordenaran fortificarlas con castillos. Es así como esta región, llamada primitivamente Bardulia, tomó luego el nombre de Castilla (región de los castillos), cuya ciudad más importante fue Burgos. A partir de la segunda mitad del siglo IX el territorio fue gobernado por condes, sujetos a la autoridad de los monarcas leoneses. Sin embargo, la creciente importancia de Castilla en su lucha contra los moros invasores y la amplitud cada vez mayor de sus fronteras hicieron surgir un fuerte anhelo de independencia. A mediados del siglo X, el conde Fernán Gonzalez reunió bajo su autoridad todos los condados castellanos, libró victoriosos combates y consiguió la autonomía. Pero sería Fernando I, hijo de una sucesora de Fernán Gonzalez y del rey de Navarra, que recibiría Castilla con el título de reino.