Tributos en Hispanoamérica colonial

Tuesday, October 7, 2014

Durante la colonia, el Estado español elaboró una política fiscal que gravó sensiblemente tanto las actividades comerciales e industriales como ciertos cargos eclesiásticos y civiles. Las dos instituciones principales encargadas de la recaudación y fiscalización tributaria eran las aduanas, que estaban en los puertos, y la Contaduría Mayor o Tribunal de Cuentas, encargado de contabilizar los ingresos y egresos de diner, y la Junta de la Real Hacienda, cuya función principal era fiscalizar el manejo de fondos de instituciones y funcionarios. Los tributos más importantes fueron:

- Quinto real. Fue el primer tributo pactado con los adelantados y gobernadores durante los primeros años. Éstos debían preservar para la Corona la quinta parte de los hallazgos y exploraciones que se hicieran en América. A tal fin, con cada expedición iba un veedor real encargado de verificar su estricto cumplimiento.

- Tributo de los indios. Al ser considerados vasallos libres, pesó sobre los indígenas de 18 a 55 años de edad, la obligación de pagar un tributo personal, en dinero o en especies, fijado en ocho pesos anuales. En el Perú, durante la gestión del virrey Toledo, se hallaban registrados más de un millón de indios tributarios.

- Almojirafazgo. Equivalía a un derecho de aduana con que se gravaba la entrada y salida de mercadería.

- Alcabala. Era un impuesto directo sobre todas las cosas que se compraban o vendían. Estaban exceptuados el pan, los libros, los caballos y las armas.

- Diezmo eclesíastico. Gravaba con un 10 % los frutos de la tierra. Lo percibía la Iglesia por atender los gastos del culto. aunque la Corona también se reservaba una parte de aquel.

- Media anata. Era el derecho que se pagaba al ingresar a cualquier beneficio eclesiástico, pensión o empleo laico, equivalente a la mitad de lo que producía en un año.

- Los estancos. Consistía en el monopolio oficial de ciertos artículos, sobre los cuales la Corona se reservaban el derecho de administración. Los principales productos estancados eran la sal, el tabaco, el agua ardiente, los naipes, el azogue, el platino, el papel sellado y la pólvora.