Holandeses en Brasil

Wednesday, November 26, 2014

Cuando el monarca Felipe II reinaba en España y Portugal, y en momentos en que tenía lugar la sublevación de los Países Bajos, se prohibío a ingleses y holandeses recalar en el puerto de Lisboa. Esta medida impedía que estos países se aprovisionaran de especies de origen oriental traídas de Asia por los portugueses a este puerto. A esta guerra económica los holandeses respondieron con una agresión directa a los dominios lusitanos en América (Brasil). En 1624, un expedición de ese origen atacó y ocupó Bahía. Sin embargo, años más tarde una armada luso-española enviada por Felipe IV logró expulsarlos en 1625.

Entre 1631 y 1635, una nueva fuerza expedicionaria holandesa compuesta por más de 7000 hombres, conquistó Pernambuco, extendiendo la dominación hasta Maranhao, en el norte, y el río San Francisco, en el sur. De esta manera, los holandeses se mantuvieron en el Brasil cerca de cinco lustros. Tuvieron el acierto de nombrar gobernador de sus dominios iniciales al príncipe de Mauricio de Nassau, quien, desde 1637 hasta 1644, desarrolló una brillante labor en favor del desenvolvimiento de la cultura, el fomento de la riqueza del país, la tolerancia religiosa y la libertad de opinión.

Cuando en 1640 se produjo la independencia de Portugal de España y la ascención al trono de Juan IV, los lusitanos y los holandeses firmaron un tratado de alianza por diez años, una de cuyas cláusulas permitía a estos últimos permanecer en los territorios conquistados. Esta medida indignó a los criollos brasileños, quienes decidieron expulsar a los invasores. Dirigidos por el rico terrateniente Juan Fernández Vieira, comenzaron una cruenta lucha que se prolongó durante casi una década, hasta que en 1654 se rendió en Pernambuco la última guarnición holandesa.