Comercio ultramarino del Brasil colonial

Wednesday, December 3, 2014

Hacia el siglo XVII, los productos de origen brasileño constituyeron la base de la economía portuguesa. El principal de todos era la caña de azúcar, de la cual se extraía el agua ardiente, que se empleaba como producto de trueque para obtener esclavos en las costas africanas. Luego se afianzó la producción de tabaco, algodón, arroz y frutas tropicales, a lo que se sumó un importante tráfico forestal que abasteció de madera a la más exigente ebanistería europea. El hallazgo de minas de oro y diamantes a fines del siglo XVIII determinó una fuerte economía de base extractiva que consolidó las finanzas portuguesas, pues la Corono monopolizó la venta de diamantes. Con ello obtuvo enormes ganancias que se tradujo en la suntuosa corte de Juan V, que llegó a ser una de las más fastuosas de Europa.

La organización del activo comercio ultramarino se sistematizó según normas muy parecidas a las implantadas por los Austria españoles para sus colonias, con un sistema de flotas y galeones. Porsteriormente el intercambio comercial derivó hacia un régimen de conseciones confiado a compañías que se comprometían a realizar el tráfico mediante el pago de abultados derechos a la Corona. Se distinguió en esta labor la "Compañía General de Comercio", que había sido fundada por Antonio Vieira en el siglo XVII. Esta empresa marina llegó a reunir 149 barcos mercantes y 40 buques armados.  A partir del siglo XVIII, Inglaterra toma gran preponderancia en los asuntos comerciales. Desde este punto de vista, Brasil fue más colonia británica que portuguesa hacia fines de ese siglo, con las manufacturas inglesas inundando el mercado interno brasileño, sea a través de Lisboa o mediante el contrabando.