Economía del Brasil colonial

Wednesday, December 10, 2014

En el Brasil colonial hubo tres ciclos de evolución económica que abarcan tres siglos de formación colonial. De 1500 a 1530 fue la época del palo Brasil; desde 1534 hasta 1694, el período de la caña de azúcar; y de 1694 hasta 1750 fue la fase del oro. Estos períodos no son definitivos o estrictos, ya que se superponían; por ejemplo, cuando surgió la industria azucarera, la explotación del palo Brasil siguió durante toda la época colonial, simplemente fue eclipsada o superada en su valor económico por la fabricación de azúcar.

También conocido como pernambuco, el palo Brasil es un árbol, cuya madera rojiza es muy dura y posee propiedades tintórea. Tenía un gran valor industrial y era muy requerido en Europa ya que se empleaba para la construcción de muebles finos (ebanistería) e instrumentos musicales. Su explotación se realizó principalmente en las selvas de Ibirapitanga (actual Estado de Bahía).

Por su parte, la explotación del oro comenzó hacia fines del siglo XVII en las minas de las regiones de Minas Geraes, Matto Grosso y Goiaz, formando prósperos centros urbanos, siendo acompañada por la extracción de piedras preciosas. Esta explotación fue acompañada por fuerte antagonismo entre los diferentes expedicionarios; por un lado estaban los portugueses, por el otro los forasteros y los criollos mestizos. Entre estos se registraron feroces enfrentamientos, que solían terminar en grandes matanzas.

Sin embargo, fue la industria azucarera el agente transformador de la sociedad brasileña, que engendró otro tipo de vida colectiva; creó la nobleza colonial, la que permitió ser poderosa y expansiva en un ambiente desconocido. La esclavitud negra sería la piedra angular de esta industria y sobre ella se levantaría la construcción económica del Brasil portugués. Las plantaciones prosperaron gracias a importantes auxilios financieros de Portugal y Holanda. Eran muchos los que plantaban el cañaveral, pero eran pocos los que poseían los recursos financieros para instalar el ingenio. En 1618, calculóse en diez mil cruzados la instalación de un ingenio, exigía de sesenta a noventa esclavos, muchas piezas de cobre y una levada (corriente de agua desviada de un río).