Porqué perdió Hitler la Segunda Guerra Mundial?

Monday, April 20, 2015

Para junio de 1940, Adolfo Hitler había invadido exitosamente Francia y los Países Bajos, derrotando a los aliados en una guerra relámpago en lo que se llamó la batalla de Francia. Hacia finales de 1941, en el frente oriental, las tropas de la Wehrmacht se encontraban en las afueras de Moscú, a unos 10 km del Kremlin, luego de un avance arrollador. Sin embargo, Alemania no lograría derrotar a la Unión Soviética y perdería el gran conflicto bélico del siglo XX. Se puede sintetizar y enumerar las razones principales por las cuales Adolfo Hitler perdió la Segunda Guerra Mundial:

1) La decisión de posponer la Operación Barbarrosa, el plan de invasión a la Unión Soviética. Esta operación militar había sido originalmente planificada para mediados de mayo de 1941. Sin embargo, se inició recién el 22 de junio de ese año. Ésto le dio tiempo al peor enemigo que tuvo Alemania en ese frente de guerra: el invierno ruso. Entre finales de noviembre y principios de diciembre, empezó a ejercer su influencia, con temperatura de hasta -20º. Esto hizo que las piezas móviles de los obuses se atascaran y se cubrieran de hielo y que los blindados y camiones alemanes no pudieran arrancar. Pero mucho peor fueron las miles de bajas sufridas entre las tropas de la Wehrmacht debido a congelamiento de pies, ya que no estaban debidamente equipadas para luchar a bajas temperaturas, sobre todo, las botas no eran las adecuadas, ni tampoco el uniforme.

La razón de posponer la Operación Barbarrosa fue para asistir a su aliada Italia en su fallido intento de invasión de Grecia, la cual era aliada de Inglaterra. De esta manera, para asegurar el frente sur y su invasión a la Unión Soviética, Hitler dio orden de invadir Grecia y el 6 de abril de 1941, el ejército alemán, apoyado por la Luftwaffe, inició la invasión de la península de los Balcanes, con la llamada Operación Marita, rescatando a las tropas italianas que no podían avanzar desde el oeste a través de Albania. Ésto alteró los planes originales del alto mando alemán y la Operación Barbarrosa se iniciaría recién hacia fines de junio en vez de mayo, como había sido previsto.

También las lluvias del otoño, que convirtieron los caminos en verdaderos pantanos, hicieron demorar la marcha hacia Moscú, como así también la decisión de Hitler de enviar al Grupo Panzer de Guderian hacia el sur a colaborar en la toma de Kiev. Esto último ocasionó una demora de unos 25 días.

2) Carencia de cañones anti-tanques lo suficientemente potentes como para hacer frente a la nueva amenaza soviética: el T-34, un tanque mediano rápido y con una muy buena coraza, la cual no podía ser perforada por los cañones de los tanques alemanes que hasta ese momento la Wehrmacht disponía, ya que, para diciembre de 1941, el Panzer IV, el más avanzado hasta ese entonces, tenía un cañón corto Kwk 37 L/24 de 75 mm de baja velocidad de salida de boca y de corto alcance. El T-34 irrumpió en el campo de batalla con las divisiones blindadas que Stalin transfirió desde Siberia, bajo el mandó del general Georgy Zhukov. Para hacer frente al nuevo tanque ruso, las unidades alemanas tuvieron que emplear una pieza de artillería anti-aérea: el Flak 37 de 88 mm, luego adaptada como cañón anti-tanque. Recién a mediados de 1942, saldría una nueva versión con un cañón lo suficientemente potente y rápido para perforar el blindaje del T-34 a 1.000 m de distancia: el Panzer IV Ausf G, con un cañon largo y potente: el KwK L/43 de 75-mm, y para 1943 irrumpiría el tanque Panzer V Pantera con un cañón de largo alcance y alta velocidad: el KwK 42 L/70 de 75 mm. Pero ya era demasiado tarde.

3) Carencia de una logística totalmente motorizada que acompañe la velocidad y dinámica del avance alemán. Mientras que las unidades de infantería mecanizada y las blindadas avanzaban vertiginosamente, al ritmo de la guerra relámpago, la cocina de campaña, una parte importante de la munición y otros pertrechos venían en carros de tracción a sangre, tirados por mulas y caballos, lo que era un gran contraste y causaba demoras. Es por ello que las puntas de lanza de un ataque a veces debían detener la marcha o posponer el asalto final sobre un objetivo para esperar el suministro que venía a paso de tortuga. La Luftwaffe carecía también de la cantidad suficiente de aviones de carga para abastecer a la línea del frente en forma rápida; esto último se hizo notar en la batalla de Stalingrado (1942-43).

4) Pérdida de la supremacía aérea por parte de la Luftwaffe. Para 1944, año de la invasión aliada en Normandía, Alemania había perdido el control de los cielos en Europa, sobre todo el espacio aéreo sobre la zona del canal de la Mancha, Países Bajos y Francia. Su industria estaba siendo bombardeada constantemente y no podía producir aviones cazas en suficiente cantidades como para hacer frente a la inmensa cantidad de aviones aliados.

5) Carencia de bombarderos pesados de largo alcance para destruir la industria bélica soviética, cuyas fábricas se habían reinstalado en las ciudades más allá del Volga. Aunque la Luftwaffe contaba con el Heinkel H 177, éste entró en servicio recién en 1943, ya tarde, luego de que el 6o Ejército de la Wehrmacht fuera aniquilado en la batalla de Stalingrado, y no se fabricó en la cantidad suficiente como para cubrir el extenso territorio de la Unión Soviética. Si Alemania hubiera contado en 1941 con un bombardero estratégico como el B-29 Superfortress norteamericano, la historia hubiera sido diferente.

6) La orden de Hitler de detener los ataques aéreos a los aeródromos de la RAF en 1940, para bombardear Londres y vengarse de esa manera del bombardeo británico a Berlín. Esto salvó a la Real Fuerza Aérea inglesa de su total destrucción y le dio tiempo de reponer aviones cazas y de entrenar nuevos pilotos.


Imágenes de archivo de la batalla de Moscú (video)