Campaña del Pacífico

Monday, May 11, 2015

La campaña aliada del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial pudo concretizarse luego de la derrota de la marina japonesa en la batalla de Midway el 7 de junio de 1942. Es también conocida como la "campaña de salto de isla en isla", la cual comenzó ese mismo año con el desembarco de los marines en la isla de Guadalcanal, perteneciente al grupo de las Salomón, el 7 de agosto de 1942. La cruenta batalla se extendió por varios meses, hasta febrero del año siguiente. La importancia estratégica fue su pista de aterrizaje, llamado aeropuerto Henderson, que sería empleado por los aliados para atacar blancos japoneses, como la base aérea de Rabaul, en Papúa Nueva Guinea. La toma de Guadalcanal evitó que los japoneses atacaran el norte de Australia.

El próximo objetivo aliado fue la pequeña isla de Betio, en el atolón de Tarawa, perteneciente al grupo de islas Gilberts, ubicadas al noreste de las islas Salomón. Apoyados por el fuego naval de acorazados y cruceros, la 2da División de marines norteamericanos desembarcaron en esta diminuta isla el 20 de noviembre de 1943, desencadenando la batalla de Tarawa, una de las más sangrientas del Pacífico. La isla fue finalmente tomada luego de 3 días de intenso combate, durante el cual murieron más de 6.000 hombres. Al año siguiente, en las islas Marshall, los norteamericanos tomarían por asalto anfibio Kwajalein y Eniwetok en febrero de 1944.

La próxima escala sería tres islas del grupo de las Marianas más al norte. En tres batallas intensas, que tuvieron lugar entre junio y agosto de 1944, las divisiones de la infantería de marina norteamericana, apoyadas por fuego naval, tomarían las islas de Saipán, Tinian y Guam. Para evitar la captura aliada de las islas Marianas, la marina imperial japonesa envió una poderosa flota de mar, la cual fue detectada por un submarino norteamericano. En respuesta, el almirante Raymond A Spruance envió gran parte de la 5ta Flota, la cual derrotó a los japoneses en la batalla del Mar de las Filipinas el 20 de junio de 1944, en la cual 3 portaaviones japoneses fueron hundidos y 550 aviones derribados. La marina japonesa nunca se repondría de este golpe demoledor.

La toma de las islas Marshall y Marianas posibilitó la invasión de las islas Filipinas por parte de tropas del ejército estadounidense, bajo el mando del Gral Douglas MacArthur, el 20 de octubre de 1944, con desembarcos en las islas de Leyte y Luzón. Estas islas, que habían caído en manos de los nipones en 1942, serían liberadas completamente del yugo japonés recién a mediado de 1945. Para asegurar la invasión, la marina imperial japonesa debió ser derrotada en forma definitiva en la batalla del golfo de Leyte.

Sin embargo, haría falta dos sangrientas y cruentas batallas para poder asediar y derrotar en forma definitiva al Japón: Iwo Jima y la Okinawa, libradas entre febrero y junio de 1945. La importancia de la toma de la isla de Iwo Jima era su pista de aterrizaje, desde donde los bombarderos B-29 atacarían día y noche las ciudades japonesas, especialmente Tokio, pero a pesar de esto Japón no se rendía. Finalmente, para forzar la rendición japonesa y evitar la muerte de unos 500 mil soldados aliados, que es lo que hubiera implicado el desembarco norteamericano en la isla principal de Japón, el presidente norteamericano Harry Truman se vió obligado a ordenar el lanzamiento de dos bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente.

por Carlos B Camacho