Historia de Irlanda (resumen)

Wednesday, May 13, 2015

Desde varios siglos antes de Cristo, Irlanda fue poblada por los celtas. Entre el siglo IX y X, durante la Edad Media, sus costas fueron asoladas por grupos vikingos, quienes se asentaron en la parte norte de la isla. Invadida luego por los normandos en 1169, la isla de Irlanda quedó bajo la soberanía del rey Enrique II de Inglaterra en virtud del tratado firmado en Windsor en 1175, después de varios años de luchas y saqueos. Desde entonces y hasta el siglo XX, su sino ha estado marcado por las rebeliones incesantes. En el siglo XVI, tras las reformas anglicanas de Enrique VIII, Londres aplastó las primeras rebeliones católicas de Munster y Ulster, que son dos de las cinco provincias históricas, inaugurando un período de represión que llegó a su máxima expresión en los siglos XVII y XVIII, con las revoluciones de Oliver Cromwell y los orangistas protestantes. Hacia fines del siglo XVIII, la prosperidad aportada por la Revolución Industrial suavizó la represión británica; sin embargo, una nueva rebelión, la de 1798, demostró que el espirito autonomista no había sido doblegado. En 1800, una ley de Londres (la "Union Act") decretó la vinculación de Irlanda con el Reino Unido, pero en 1829 se estableció un estatuto más liberal para la población católica.

Durante la segunda mitad del siglo XIX surgieron, especialmente en Dublin, las primeras organizaciones nacionalistas católicas, como la Sociedad Feniana, que sembraron las semillas de la revuelta organizada por el Sinn Fein en 1916 y aplastada por las fuerzas británicas. Sin embargo, el germen nacionalista había prendido en la población irlandesa y fueron las elecciones de 1918 las que precipitaron la rebelión que, primero, se transformó en guerra abierta contra Gran Bretaña y, finalmente, en la división de la isla.

La Ley de Irlanda ("Ireland Act"), impuesta en 1921, puso fin a la guerra anglo-irlandesa con un verdadero ultimatum: o se aceptaba la división de la isla o se ampliaba y fortificaba la intervención militar. La delegación irlandesa se vio obligada a aceptar el estatuto, que dio origen al Estado Libre de Irlanda, asociado al Imperio y, posteriormente, al Commonwealth. Sus fronteras, fijadas oficialmente en 1925, dejaban afuera a seis de los nueve condados de la provincia del Ulster, precisamente aquellos de mayoría relativa protestante, y que había sidos poblados en los siglos XVII y XVIII por emigrados de Inglaterra y Escocia. De esta forma, Irlanda del Norte quedaba unida a la corona británica.

En 1937, el jefe de gobierno del Estado Libre de Irlanda, Eamon De Valera declaró la independencia de la corona en forma unilateral, y logró, durante la Segunda Guerra Mundial, defender la neutralidad de Irlanda del Sur. En 1949, se acordó finalmente la independencia completa de la corona británica, proclamándose la actual República del Eire o de Irlanda, cuya Constitución reclama como objetivo nacional la unificación de la isla. Londres, por su parte, reiteró en la Ley de Irlanda de 1949 (Ireland Act) su política de división y conservó el Ulster como parte del Reino Unido. La segunda Ley de Irlanda decretaría que solo el parlamento de Stormont (de Irlanda del Norte), controlado por mayoría protestante puede decidir la ruptura con la corona. Desde entonces, el estatuto fundamental de Irlanda del Norte no ha variado, pese a diversos intentos de negociación entre Dublin, Belfast y Londres.