Evolución de la munición

Wednesday, September 9, 2015

La munición de guerra adquiere un salto evolutivo importante con la invención de los fusiles Dreyse y Chassepot; diseñado por el armero alemán Johann Nicolaus von Dreyse, el primero entró en servicio en el ejército prusiano en 1848, mientras que el segundo fue empleado por el ejército francés a partir de 1866. Fueron los primeros fusiles de guerra reglamentarios en emplear una munición íntegra en una sola pieza; ésta comprendía el fulminante, pólvora y proyectil, que son los tres elementos básicos de la munición contenidos en un cartucho de papel extra duro. El elemento innovador de éstos fusiles era su aguja percutora trasera que martillaba en la cápsula del  fulminante, ubicada en la base del cartucho, para producir la detonación del la pólvora contenida en él, cuya explosión impulsaba el proyectil a través del cañón estriado (rayado).

Esto hacía posible la recarga del fusil por la recámara y no por la boca del cañón del arma como era habitual en los viejos mosquetes, cuya munición estaba separada en tres partes y era cargada en tres etapas: pólvora, proyectil (bola de acero o pedregón) y taco. De esta manera, la nueva munición otorgó a la infantería una mayor cadencia y volumen de fuego en unidad tiempo, ya que el cartucho ahorraba al infante todo el tiempo que llevaba en cargar un mosquete por la boca y la de apisonar todo el material, que se cargaba en forma separada, con el pistón del mosquete. La eyección del cartucho vacío se hacía por medio del cerrojo de accionamiento manual.

Hacia fines del siglo XIX, el cartucho de papel sería reemplazado por los de bronce o latón, mientras que el proyectil dejó de tener la punta redonda o redondeada para adquirir una forma ojival (con base redonda que se afinaba hacia la nariz, terminando en punta). La forma ojival le dio al proyectil una mejor aerodinámica y, por lo tanto, precisión, al tiempo que las estrías del cañón de los nuevos fusiles le impartía un movimiento rotatorio, contrarrestando el rozamiento o fricción con el aire. De esta manera, el proyectil adquirió una mucho mayor velocidad de salida de boca. Los alemanes tendrían predilección por el calibre 7,92 mm, los franceses por el 8 mm, y los británicos emplearían el 7,7 mm (.303 Lee-Enfield).


Munición del fusil alemán Mauser, de calibre 7,92mm, empleada en la Primera Guerra Mundial