Soldado de infantería soviética (Segunda Guerra Mundial)

Saturday, September 26, 2015

El armamento del soldado de infantería del ejército soviético en la Segunda Guerra Mundial estaba compuesto por el Mosin-Nagant M1891, el cual era el fusil reglamentario, cuyo cerrojo era del tipo de accionamiento manual con palanca; la pistola Tokarev TT-33; 2 granadas de mano. El soldado ruso también era provisto con el subfusil PPsh, con cargador de tambor, habiendo 3 soldados con esta arma por cada grupo de 12 hombres. El infante de la infantería del ejército rojo también podía recibir el Tokarev SVT40, un fusil semiautomático con cargador desmontable de 10 rondas.

Equipo y uniforme

Como parte de su equipo militar, el soldado ruso usaba el casco de acero SSch-40 para proteger su cabeza de las esquirlas o fragmentaciones de granadas. En temperaturas extremas de varios grados bajo cero, también usaba una gorra de piel con protector de oídos. Tenía botas de cuero y forrado internamente, con gruesas plantas hechas con material térmico que aislaban sus pies del suelo congelado. También estaba provisto de una camiseta gruesa de algodón, con camisa del mismo material, uno o dos pulóveres de lana, una campera de combate de color verde oliva, una capa de lana para el otoño y, para el invierno, un sobretodo de piel que lo cubría hasta las rodillas. Usaba también calzoncillos largos de algodón y pantalón de combate, también del mismo material. Para el invierno el pantalón era blanco, como lo era el sobretodo.

Instrucción militar

El infante del ejército rojo provenía de familias humildes, era sobre todo campesino, estando sujeto a una dura y estricta disciplina por parte de sus oficiales, quienes a su vez eran vigilados por los comisarios del partido comunista soviético. Tanto soldado como oficiales estaban sujetos a arrestos arbitrarios. Aquellos acusados de disentir con el régimen comunista, eran enviados al frente y forzados a realizar misiones suicidas. En los cuatro años de guerra, el ejército soviético sufrió un promedio de 8.000 bajas diarias, entre muertos y heridos de gravedad. En los dos primeros años del conflicto, la forma de hacer guerra del gobierno de Stalin eran de tierra arrasada, pero también sacrificando innecesariamente y masivamente gran cantidad de hombres que eran aniquilados por la maquinaria bélica de la Wehrmacht. La vida del soldado ruso tenía escaso o ningún valor para el régimen imperante.