Primeros europeos en Japón

Thursday, November 5, 2015

Los portugueses fueron los primeros europeos llegados al Japón, en el siglo XVI (1542). Luego llegaron los misioneros jesuitas, quienes convirtieron entonces a muchos jóvenes japoneses. Pero, a principios del siglo XVII, se declararon de parte de un usurpador que no triunfó. El sogun los expulsó y mandó a cortar la cabeza a los cristianos japoneses. Se prohibió a los extranjeros católicos desembarcar en el Japón (1641), a donde no se dejaba llegar más que chinos y holandeses que traficaban por cuenta de la Compañía de Batavia. Los japoneses no los toleraban más que en un puerto, en Nagasaki, donde los habían reunido en un islote artificial; los obligaban a prosternarse frente a las autoridades y a pisar el crucifijo.

El Japón permanecería, de esta manera, cerrado a Occidente por más de 200 años. A mediados del siglo XIX, los Estados Unidos de América, que se habían hecho dueños de la California, tuvieron un puerto en el Pacífico, San Francisco, y quisieron comerciar en el Japón. En 1853, tres barcos de guerra norteamericanos penetraron en la bahía de Yeddo (actual Tokio). Su comandante hizo entrega de una carta de su gobierno pidiendo al mikado (emperador) la apertura de los puertos.

Al año siguiente volvió con ocho barcos de guerra y 4.000 soldados y exigió una respuesta favorable. Los japoneses se acercaron a visitar los buques de guerra, hicieron preguntas, tomaron notas y croquis. Era la primera vez que veían barcos de tal tamaño, cañones y máquinas de vapor. El sogun comprendió que no podía resistir y pidió un plazo de cinco años. Sin embargo, el comandante norteamericano insistió y consiguió a través de un tratado firmado ese año (1854) la apertura de dos puertos japoneses y que se fijasen impuestos aduaneros a un tipo moderado y que los Estados Unidos tuvieran en el Japón un cónsul con derecho de juzgar a sus nacionales.

Este tratado japonés-norteamericano fue el modelo de todos los demás, como el obtenido por Rusia en 1855 y por Inglaterra y Francia en 1858 y 1863 respectivamente. De esta manera, tres puertos fueron abiertos al tráfico comercial, en Nagasaki, Kioto y Yokohama (la ciudad nueva que se convertiría en el puerto de Tokio). Hoy en día son los tres grandes puertos japoneses. Los impuestos aduaneros fueron aplicados a todos los occidentales y todos los Estados europeos tuvieron cónsules, que juzgaban a sus nacionales. Por último, hacia fines del siglo XIX y principio del XX, las grandes potencias europeas estuvieron representadas en Tokio, cerca del sogun, por ministros plenipotenciarios. Francia se convirtió en la protectora de las misiones católicas, como en China.

El comercio con Occidente que se inició en el siglo XIX, provocó en Japón una profunda transformación económica, que lo llevó a la modernización e industrialización. A principio del siglo XX, la marina imperial japonesa contaba ya con poderosos acorazados movidos por motores de vapor, con los cuales logró derrotar nada menos que la flota imperial rusa del Pacífico en la Guerra Ruso-Japonesa.