Transformación económica de Japón

Wednesday, November 18, 2015

A partir de 1868, con la restauración del emperador y el fin de los gobiernos del shogun, Japón experimentó una profunda transformación económica y social, que los japoneses llaman "meidji" (el progreso). Ésta está señalada por una transformación a lo occidental. Este proceso tiene como antecedente la firma de un tratado comercial entre Japón y los Estados Unidos de América en 1854, por el cual este país del Lejano Oriente abre sus puertos al comercio con el país americano; luego Rusia, Inglaterra y Francia obtendrían tratados similares, en 1855, 1858 y 1863 respectivamente, luego de intervenciones militares europeas.

Esta industrialización del japón fue de la mano de la industria militar, con la fabricación de fusiles, cañones modernos, buques de guerra, y un sistema ferroviario, todo siguiendo los modelos europeos. También se trajo instructores militares franceses y prusianos. Debido a los escasos recursos de un país que había vivido hasta el siglo XIX en una especie de aislacionismo medieval, Japón debió recurrir a préstamos o financiamiento internacional para poder realizar esta transformación económica, con la mediación de bancos ingleses. Fue el financiamiento internacional, lo que posibilitó que Japón saliera del medioevo, regido por los shogunes, daimios (caudillos feudales de provincias) y samurais, y entrase a la modernidad occidental.

Aunque fue el nuevo orden político instaurado que comenzó el gran cambio, la transformación industrial fue encabezada por la iniciativa privada. Los japoneses ricos y algunos de los nobles sueñan con igualar a la industria de Inglaterra y de los Estados Unidos. La industria siderúrgica y metalúrgica comenzó a demandar a la minería. De esta manera, se reactivaron más de 1.400 minas de carbón, construyéndose ferrocarriles, armas, municiones, pero también instalándose fábricas de hilado de algodón y de seda. El gobierno aporta a la iniciativa privada subvencionando una flota de transatlánticos que aseguraría al Japón el décimo lugar entre las marinas mercante del mundo para principios del siglo XX.

Transformación política y social

Para 1871, la antigua nobleza japonesa había sido sustituida, aunque la sociedad permanecería aristocrática por algunas décadas más. En 1876, el emperador prohibió a los samurais llevar los dos sables que los distinguían del pueblo. En 1884, el emperador instituyó títulos de nobleza análogos a los de Europa para reemplazar a los viejos caudillos medievales. Al frente de las provincias los daimos, que respondían al antiguo shogun, fueron reemplazados por prefectos, que eran administradores del gobierno nombrados por el emperador. Los japoneses partidario del progreso dejaron atrás los quimonos, adoptando el traje, la corbata y el sombrero, aunque las mujeres y la clase más humilde continuarían portando las vestimentas tradicionales por un tiempo más.

En 1889, el emperador concedió al país una Constitución, imitada de la de Prusia. El poder legislativo pertenece a una Dieta compuesta de dos Asambleas, una Cámara de pares, en las que tres cuarta partes de los miembros son nobles nombrados con carácter vitalicio por el soberano; una Cámara de diputados, cuyos miembros eran elegidos por sufragio restringido por jefes de familias nobles. Cuando había conflictos o desacuerdos, esta Cámara de diputado era disuelta automáticamente. Esta Constitución y sistema político elitista sería reemplazado luego de la Segunda Guerra Mundial por una Constitución democrática.