Guerra antisubversiva en Argentina

Thursday, December 17, 2015

Aunque el primer ataque terrorista que ocupó la página principal de los diarios de Argentina fue el asesinato en 1969 de Augusto Timoteo Vandor, el líder sindical de los metalúrgicos, la guerra antisubversiva si iniciaría recién en forma oficial el 9 de febrero de 1975, con la puesta en marcha del Operativo Independencia, la cual era una operación militar en la selva tucumana para derrotar a la guerrilla del ERP y montoneros. Las operaciones anti-insurgentes fueron realizadas por tropas del Ejército Argentino, Gendarmería Nacional y Policía Federal, luego de la firma del decreto Nro 262/75 por parte del Poder Ejecutivo Nacional. Antes de la firma de este decreto, el cual autorizó al General Acdel Vilas el comienzo de los operativos, fue necesario la implementación del Estado de Sitio, el cual está contemplado en forma legal en la Constitución Nacional en los artículos 23 y 75 (inciso 29).

Sin embargo, la guerra antisubversiva no se limitaba al teatro de operaciones en Tucumán del Operativo Indenpendencia, sino que abarcó también muchas zonas del país. La misma consistió en cruentos enfrentamientos en zonas urbanas y zonas rurales. En las primeras se centraron en las ciudades de La Plata, Buenos Aires, Tucumán, Rosario y Córdoba, con una mayor participación de la Policía Federal Argentina y policías provinciales correspondientes, mientras que en las zonas rurales la lucha armada tuvo su escenario principal la selva de la provincia de Tucumán, tanto en llanura, como en la zona del piedemonte de las sierras del Aconquija, focalizándose en las zonas aledañas a los pueblos de Famaillá, Acheral, Santa Lucía, Concepción, El Cadillal y las sierras de Medina en el departamento de Burruyacú. Los operativos en selva, realizados en su mayor parte por el Ejército Argentino, consistió en patrullas de reconocimiento, rastrillajes de búsqueda en selva y cañaverales y aniquilamiento de focos subversivos tanto del ERP como montoneros, haciéndose un gran uso del helicóptero en misiones de reconocimiento aéreo y ataque a tierra.

Los campamentos guerrilleros consistían en cabañas hechas de caña tacuara o de suncho, en muchos casos revocado con barro, y techo de paja o ramas, con un espacio abierto en la selva a modo de patio central de formación e instrucción. Los campamentos y las tropas marxistas eran mantenidos por una red logística que operaba en las ciudades que les procuraban munición, alimentos y medicamentos (especialmente antibióticos, corticoides, desinfectantes y gasas). El dinero obtenido a través de los secuestros extorsivos de empresarios en los centros clandestinos de detención, conocidos como "cárceles del pueblo" y asaltos violentos a bancos era empleado para mantener esta logística. Mientras que el 60% de las armas empleadas por las organizaciones terroristas fueron saqueadas durante los ataques a los cuarteles y arsenales del Ejército Argentino y comisarías policiales.

Antes de comenzar una operación de rastrillaje, el Ejército Argentino procedía a ablandar el terreno con bombardeo aéreo y terrestre, empleándose cohetes de 70 mm desde helicóptero artillado y morteros de 80 y 120 mm. La mayor parte de las bajas producidas en las filas del Ejército Argentino fueron producto de emboscadas tendidas contra patrullas de reconocimiento. Se destacaron en la lucha anti-guerrillera las tropas del Regimiento de Infantería de Monte 28 "Juana Azurduy" y el Regimiento de Infantería 19, siendo los soldados de las clases 1954 y 1955 los que componían el grueso de las tropas. El operativo independencia contra la guerrilla terminaría a mediados de 1978, con un gran desfile cívico-militar en la ciudad de San Miguel de Tucumán y la presencia del Tte Gral Jorge Rafael Videla.



Causa de la guerra antisubversiva

La causa fue la violencia extrema por todos los medios, desatada por grupos terroristas de ideología marxista y maoista contra las instituciones del Estado Nacional, empresarios, personal de las fuerzas armadas y sindicalistas, en el marco global de la Guerra Fría. Los ataques terroristas con asesinatos, secuestros extorsivos, atentados con bombas y copamientos a unidades del Ejército Argentino habían comenzado hacia fines de la década de 1960, siendo el secuestro y posterior ejecución en una "cárcel del pueblo" de Pedro Eugenio Aramburu en 1970 el caso más resonante en la opinión pública argentina de esos años. La juventud peronista justificaba la violencia, ya que desde 1966 hasta 1973, el país era gobernado por un gobierno de facto. Con Juan Domingo Perón en el exilio, gran parte de esta juventud peronista, que eran militantes y estudiantes a la vez, se radicalizarían, corriéndose hacia la extrema izquierda para alinearse con las corrientes políticas-ideológicas castristas-cheguevaristas (Fidel Castro y el Che-Guevara habían tomado el poder en Cuba y se habían alineado con la Unión Soviética).

Con el retorno a la democracia y la liberación en mayo de 1973 de presos sentenciados por cometer actos terroristas luego de la firma de una amnistía firmada por Héctor Cámpora, la clase política de la época creía ingenuamente que la violencia ideológica por parte de organizaciones terroristas de izquierda, como ERP, montoneros y FAR cesarían, ya que sus cabecillas no tendrían motivos políticos. Sin embargo, cuando Juan Domingo Perón no siguió los lineamientos ideológicos que montoneros exigía ni tampoco les dio cargos en el nuevo gobierno, la violencia recrudecería, en este caso contra un gobierno democrático y constitucional. En septiembre de 1973, los montoneros iniciaron una ola de asesinatos contra dirigentes sindicales y políticos; el caso que más conmocionó a la dirigencia política y sindical fue el asesinato de José Ignacio Rucci, el jefe de la CGT y mano derecha de Perón. El 19 de enero de 1974, el ERP atacaría el Regimiento de Caballería Blindada de Azul, causando innumerables muertos; el 1 de mayo de ese año Perón, presidente constitucional, condenó enérgicamente estos actos de violencia extrema, expulsando a montoneros del partido justicialista y de la Plaza de Mayo. Para mediados de 1974, ERP y montoneros concentrarían su lucha clandestina e ilegal contra la Nación Argentina en la provincia de Tucumán, con las tomas de los pueblos de Acheral y Santa Lucía, para expandir desde allí la revolución marxista. En esta circunstancia caótica y violenta, el Senado de la Nación, a instancia de Carlos Ruckauf (ministro del interior) e Italo A Luder (jefe del Senado) aprueba el Estado de Sitio en el territorio de la Nación Argentina.

Combates más importantes de la guerra antisubversiva

El conflicto armado fue sangriento y sin cuartel, tanto en las zonas rurales de Tucumán como en los centros urbanos de todo el país. Innumerables enfrentamientos que ocurrieron en las profundidads de la selva tucumana no llegaron a la prensa, por lo tanto no fueron documentados, con muchísimas bajas en ambos lados, siendo narrados por los sobrevivientes y por lo tanto no figuran en la lista de combates abajo enumeradas en forma cronológica.

* Ataque del ERP a la unidad militar de Azul: 19 enero de 1974.
* Ataque de montoneros al Regimiento de Monte 29 de Formosa: 5 de octubre de 1975.
* Ataque del ERP al Batallón de Arsenales 601 de Monte Chingolo: 23 de diciembre de 1975.

En Tucumán

* Copamiento de Acheral y Andalucía: noviembre de 1974
* Combate de la quebrada de Lules: 9 de febrero de 1975
* Combate del Río Pueblo Viejo: 14 de febrero 1975
* Combate de Manchalá: 28 de mayo de 1975
* Combate de Las Maravillas: 19 de julio de 1975
* Combate de Los Dulces: 12 de agosto de 1975
* Combate de Arroyo San Gabriel: 10 de octubre de 1975
* Combate del Río Nio (Padre Monti): 20 de noviembre de 1975
* Operación La Madrid I: 29/30 de diciembre de 1975
* Operación La Madrid II: 19/25 de enero de 1976



Armas empleadas en la lucha antisubversiva

- UH-1 Huey: helicóptero artillado con lanzacohetes de calibre 70mm y 1 ametralladora MAG de calibre 7,62 mm.

- Morteros de 80 y 120 mm

- Ametralladora MAG de 7,62 mm

- Fusil FAL cal. 7,62 mm

- Fusil FAP cal. 7,62 mm

- Fusil Mauser cal. 7,65 mm

- Pistola ametralladora PAM 1 / 2 de calibre 9 mm

- Pistola ametralladora Halcón ML-63 calibre 11,25 mm (empleado por Policía Federal y Gendarmería solamente)

- Escopeta Itaca calibre 12/70

- Pistola Colt M1911 de fabricación nacional calibre 11,25 mm (.45)

- Pistola Browning calibre 9 mm

- Granada de mano de fragmentación