Friday, January 12, 2018

Imperio de Alejandro Magno (desmembramiento)

Las conquistas de Alejandro Magno no sólo fueron una grandiosa epopeya militar, sino la obra de un verdadero genio político que extendió por el mundo la cultura y el pensamiento griego. A pesar de su muerte temprana, el impulso iniciado perduraría a través de los años.

Extensión territorial del imperio y administración

El vasto imperio abarcaba tres continentes: Grecia, Macedonia y Tracia (en Europa); Egipto (en Africa); Siria, Caldea, Irán, Asia Menor e India (en Asia). Para mantener la unidad territorial, Alejandro empleó una prudente tolerancia para no alterar el estilo de vida de los países conquistados. Aspiró a crear la unidad del mundo antiguo bajo la influencia civilizadora de Grecia. Sin embargo, Alejandro respetó las religiones de los pueblos vencidos, confiando la administración civil local a los funcionarios nativos. Pero vigiló a los gobernadores y reprimió severamente sus abusos.

División y desmembramiento

A la muerte de Alejandro, la unidad del imperio no tardó en romperse, pues no había dejado sucesor, planteando el grave problema de la sucesión legítima. Los únicos que podían sucederlo eran su hermano Arrideo, pero era retardado, y el hijo de su viuda, pero éste era un niño aún. Esto llevó a una lucha interna entre sus generales para adueñarse del poder.

Los generales terminaron dividiendo el territorio en cuatro administraciones o juridicciones: el general Antigono, que era el más poderoso, quedó al frente del Asia, que era la mayor extensión; Antipater, de Grecia y Macedonia; Lisimaco de Tracia, y Ptolomeo de Egipto. Cada uno de estos gobernadores tenían el título de diádoco, que quiere decir sucesor.

Antigono pensaba erigirse en amo absoluto de todo el imperio, pero los otros diádocos se aliaron contra él y lo derrotaron en la batalla de Ipso en el año 301 a. C. Finalmente, al términos de cruentas luchas, el imperio alejandrino quedó desmembrado en los siguientes reinos: a) el de Siria, que correspondió a los Seléucidas o descendientes del general Seleuco; b) el reino de Egipto, que fue gobernado por los Lágidas o sucesores de Ptolomeo, y c) el de Macedonia, que correspondió a los Antigónidas o descendientes de Antígono.

Aprovechando las guerras, algunas ciudades griegas intentaron recobrar su independencia, pero no tuvieron éxito debido a las rivalidades que existían entre ellas y evitaron que formaran alianza contra un enemigo común. El desmembramiento del imperio y la debilidad política y militar del decadente imperio alejandrino favoreció los designios de una nueva potencia: Roma, que primero sometió a Macedonia, y finalmente a Grecia, la cual pasaría a ser una provincia romana con el nombre de Acaya en el año 146 a. C.