Monday, March 12, 2018

Cultura y educación durante el imperio carolingio

Luego de haber consolidado el orden y la paz interior en su imperio y de asegurar sus fronteras, Carlomagno dispuso todo lo necesario para impulsar la instrucción pública y promover la recuperación intelectual, que había sucumbido con la caída del Imperior Romano de Occidente. En aquellos tiempos, en la Edad Media, la decadencia cultural era muy grande. Poco y nada habían hecho los monarcas francos de la dinastía merovingia en favor de la literatura, del arte y de las ciencias. El latín estaba corrompido y los trabajos literarios apenas existían. Pocos sabían leer y escribir y los mismos obispos y religiosos poseían una ilustración muy limitada.

Carlomagno aprendió a leer y escribir en edad avanzada. A pesar de ello, dió gran importancia a la instrucción popular y alentó grandes planes que convirtió en realidades ayudado por la Iglesia y por sabios extranjeros. Entre éstos podemos citar al anglosajón Alcuino (735-804), al austrasiano Eginhardo (770-844) y al lombardo Pablo Diácono (720-799).

El emperador fundó en su palacio una escuela modelo que se llamó "palatina". Alcuino estuvo a cargo de esta escuela y se constituyó en el alma mater de lo que se conoce como "renacimiento carolingio". Para la educación y promoción de la cultura, Alcuino implementó un sistema que incluía las siete artes liberales y a los cursos asistían Carlomagno, sus familiares, consejeros y demás miembros de la corte.

Para difundir la instrucción en todas las clases sociales, estableción la enseñanza obligatoria y gratuita. Para esto, pidió ayuda a los obispos para que abrieran escuelas parroquiales junto a las iglesias de los pueblos; en ellas se enseñaban lectura, escritura y cánticos religiosos. En el palacio imperial funcionaron escuelas gratuitas, a las que asistían no sólo los hijos de nobles, sino también los niños pobres. Carlomagno le gustaba estimular a los más capaces pero reprendía a los holgazanes.