sábado, 24 de marzo de 2018

Independencia del Brasil: el Grito de Ipiranga

A comienzos del siglo XIX, el Brasil era la colonia de mayor importancia del vasto imperio portugués. Hacia fines del siglo XVIII, ya se habían producidos algunos movimientos revolucionarios contra el régimen portugués y su monarquía absoluta, representada en la figura de María I, insana, y el príncipe regente Juan de Braganza. El más importante de estos movimientos se produjo en Minas Gerais. Allí, un grupo de jóvenes brasileños ilustrados, quienes eran defensores de las ideas liberales que surgieron del Iluminismo y la Revolución Francesa, tramaron una conspiración para independizar a Brasil del trono portugués. Esta rebelión, que estaba encabezada por José Da Silva Javier Tridentes, fracasó, ya que el gobernador de Minas Gerais se enteró de la misma a tiempo, ordenando la prisión de los cabecillas. Tridentes fue ejecutado el 21 de abril de 1792.

Traslado de la corte portuguesa a Brasil

En el año 1807, Napoleón Bonaparte decidió invadir Portugal, ya que este país no había cumplido con el bloqueo continental aplicado contra Gran Bretaña. Cuando las tropas francesas y españolas entraban en el territorio lusitano, María I y su hijo Juan de Braganza se trasladaron con toda la corte a Brasil, donde decidieron radicarse. Para ello zarparon el 29 de noviembre de 1807 con una flota en la que embarcaron 15.000 personas, que incluía funcionarios, nobles y oficiales y soldados del ejército portugués. En enero de 1808 arribaron a Bahía para posteriormente trasladarse a Río de Janeiro.

A la muerte de María I, su hijo y regente fue coronado como rey de Portugal y del Brasil en marzo de 1816, asumiendo el trono como Juan VI. De esta manera, la gran colonia portuguesa fue jerarquizada con la categoría de reino. Aunque se produjeron algunos movimientos revolucionarios republicanos, el gobierno logró desarticularlos, como el alzamiento del bahiano Domingo José Martins.

Este caudillo había organizado en Pernambuco un levantamiento para derribar a la monarquía. Los revolucionarios depusieron al gobernador, establecieron un gobierno provisional y proclamaron la república. Como no hubo otros levantamientos de apoyo, Martins y sus camaradas fueron derrotados y ajusticiados. De esta manera, el territorio del Brasil quedó pacificado.

Emancipación: el Grito de Ipiranga

En agosto de 1820, cinco años después de la caída del imperio napoleónico, se produjo en Portugal un movimiento de carácter liberal que creó una junta provisoria de gobierno. Estos sucesos repercutieron en el Brasil, donde en algunas ciudades también se organizaron Juntas de apoyo a la Constitución liberal. Ante el curso de los acontecimiento, el rey Juan VI regresó a Lisboa, Portugal, en abril de 1821, dejando a su hijo Don Pedro como regente a cargo del gobierno de Brasil.

Asesorado por el liberal y estudioso José Bonifacio de Andrada, el joven príncipe se captó la simpatía de los patriotas. Don Pedro rehusó la propuesto de la corte de viajar a Portugal a continuar con su educación, decidiendo quedarse a cargo del país.

Para evitar que el Brasil se desmembrara, el regente brindó su total apoyo al movimiento nacionalista que no toleraba la intromisión de Portugal en los asuntos internos del país. El 7 de septiembre de 1822, hallándose Don Pedro a orillas del río Ipiranga recibió una nota de las Cortes portuguesas en la cual desautorizaban sus medidas de gobierno. Debido a ello, allí mismo dispuso romper sus vínculos con la metrópoli, proclamando la independencia del Brasil. Este acto de emancipación política se lo conoce en la historia como "el Grito de Ipiranga".

El 1 de diciembre de 1822, Don Pedro, quien había sido recibido calurosamente por el pueblo, fue coronado Emperador del Brasil.