Wednesday, April 18, 2018

Cabildos revolucionarios. Antecedentes del 22 de mayo de 1810

Los cabildos americanos era una institución municipal que desarrolló innumerables funciones. Tienen como antecedentes a los viejos ayuntamientos españoles del medioevo que tenían la tarea de administración y justicia. Estos llegaron al período de mayor apogeo en el siglo XII, pero hacia el siglo XVI y XVII en la península ibérica ya estaban en decadencia.

Sin embargo, en las nuevas ciudades americanas, la importancia del cabildo renació, cobrando savia joven en un mundo de características sociales y económicas diferente. Por lo tanto, estos nuevos cabildos indianos tuvieron un papel muy importante en la vida pública de los nuevos territorios descubiertos. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en España en la Edad Media, los ayuntamientos americanos no tuvieron el carácter popular, ya que la Corona cuidó de no otorgarles demasiada autonomía.

Desde un principio, intervinieron en la composición del cabildo indiano miembros de una clase social aristocrática, que aspiraba al gobierno propio. Esto hacía que se produjeran conflictos de jurisdicción con las autoridades españolas de más jerarquía. Aunque el predomino de la clase encumbrada no fue absoluto, ya que el cabildo no tardaría en incorporar en su seno un gran número de elementos burgueses y burocráticos.

En el Virreinato del Río de la Plata, el cabildo de Buenos Aires no tardó en destacarse sobre los otros organismos semejantes establecidos en el resto del territorio. Durante los siglos XVI y XVII formaron parte del ayuntamiento españoles hidalgos descendientes de los conquistadores y fundadores de la ciudad. Pero más tarde, a partir del siglo XVIII, los cargos fueron ocupados por comerciantes interesados en su prosperidad y sin mayores preocupaciones políticas. De esa manera, estos funcionarios formaban parte de una poderosa clase social surgida de una intensa actividad del puerto de la ciudad y del comercio con las demás ciudades del interior. Sin embargo, a principios del siglo XIX, estos habían sido parcialmente reemplazados por letrados, intelectuales que habían estudiado en la península ibérica y, por lo tanto, habían sido influenciados por el Iluminismo, la independencia de los Estados Unidos, y la Revolución Francesa.

Cabildos abiertos y revolucionarios

Cuando había asuntos de mucha importancia y de interés general o problemas de gravedad, los vecinos se reunían en cabildo abierto, cuyas resoluciones tenían carácter obligatorio. El procedimiento era según la costumbre, pues no había ninguna legislación orgánica al respecto, sino que era convocado por el mandatario político y entonces los mismos cabildantes redactaban la lista de invitados. En el territorio argentino, la primera constancia documental de una cabildo abierto data de 1579, fecha en que los vecinos de Santiago del Estero se reunieron para tratar una epidemia de peste que azotaba la ciudad. Sin embargo, para la formación de un cabildo abierto de carácter revolucionario, hubo que esperar hasta los primeros años del siglo XIX.

Luego de la primera invasión inglesa, el 14 de agosto de 1806, se reunió en Buenos Aires el primer cabildo abierto revolucionario, así llamado para diferenciarlo de los cabildos tradicionales que no alteraban la organización política establecida y el orden jurídico. Esta asamblea de 1806 estaba compuesta por 95 invitados y entregó el mando militar del Virreinato del Río de la Plata a Santiago de Liniers, y el político a la Audiencia. Para ésto era necesario la autorización del virrey para que Liniers ocupara cargo tan importante. Pero el virrey estaba ausente. Luego, una comisión de tres miembros saldría al encuentro del virrey Sobremonte para informarle de lo resuelto en su ausencia. Por lo que Sobremonte se vió obligado a acceptar esa resolución.

El 6 de febrero de 1807, gran número de pobladores se presentaron espontaneamente ante las puertas del cabildo para exijir la destitución del virrey. La insistencia de estos vecinos, reunidos en cabildo abierto, motivó que el 10 de febrero una Junta de Guerra convocada por Liniers procediera a la destitución y arresto de Sobremonte.

El 1 de enero de 1809 se reunió otro cabildo abierto de carácter revolucionario para pedir la renuncia de Liniers, que ocupaba por ese entonces el cargo de virrey, pero los jefes leales, comandados por Cornelio Saavedra, lograron desbaratar el intento.