martes, 3 de abril de 2018

Independencia de Cuba

Cuba fue el último país hispanoamericano en conseguir la emancipación política de España en diciembre de 1898. Sin embargo, tal acontecimiento no fue para convertirse en una nación totalmente independiente, sino más bien, sirvió para pasar de la dominación española a la órbita del control hegemónico de los Estados Unidos de América, para finalmente, en 1959, pasar al control político/ideológico total del marxismo castrista alineado a la Unión Soviética. Por lo tanto, el pueblo cubano no ha conocido ni experimentado jamás en su historia lo que es ser un pueblo verdaderamente emancipado que pueda elegir a sus propias autoridades libremente para gobernarse a sí mismo.

Movimientos independentistas

Los primeros enfrentamientos entre cubanos y el ejército español se produjeron al llegar noticias sobre el pronunciamiento liberal en España de 1820, cuando el rey Fernando VII fue obligado a jurar y ponerla en vigencia nuevamente la Constitución de 1812, una Carta Magna liberal, que colocaba en igualdad de derechos en América a los americanos con los españoles. La isla vivió un clima de agitación política y las logias contribuyeron en atizar el descontento de los patriotas cubanos. Sin embargo, este movimiento no tuvo la suficiente fuerza y organización como para tener algún efecto político concreto.

Varios años más tarde y con el objetivo de impulsar la revolución emancipadora en la isla, en 1848 se creó en Nueva York una "Junta Cubana", pero con la intención de la anexión de la misma a los Estados Unidos. Con ese motivo, el general venezolano Narciso López, apoyado por caudillos cubanos y empresarios norteamericanos, organizó en esa ciudad una expedición. Al frente de unos 700 hombres desembarcó en las costas de Cuba en mayo de 1850, pero fue derrotado por la guarnición española y debió retirarse. Al siguiente año, Narciso López dirigió una nueva expedición revolucionaria. Volvió a ser derrotado y esta vez cayó prisionero, siendo ejecutado en La Habana en septiembre de 1851.

El próximo intento de emancipación tuvo lugar en octubre de 1868, cuando el caudillo cubano Carlos Manuel de Céspedes proclamó la libertad de su patria y declaró la guerra a España. El movimiento revolucionario se extendió a diversas regiones de las islas y la violenta lucha se prolongó por espacio de diez años. Sin embargo, las diversas disidencias internas entre los revolucionarios terminaron por debilitar sensiblemente la lucha independentista. Céspedes fue destituido del mandó y se suicidó en 1874. Finalmente, los patriotas cubanos se vieron obligados a firmar el Convenio del Zanjón, que puso fin a las hostilidades.

José Martí - Guerra hispano-norteamericana

En 1892 hizo su aparición en el escenario político cubano el caudillo José Martí, un hombre apasionado que encabezó el Partido Revolucionario cubano y consiguió unificar todas las fuerzas insurrectas. Para ello se crearon centros conspiradores de resistencia en todo el territorio de la isla. De esta manera, la lucha por la independencia se reanudó en febrero de 1895.

Los revolucionarios aprovecharon las experiencias anteriores, consiguiendo un mayor apoyo de los Estados Unidos. Aunque dirigió todo el movimiento revolucionario, José Martí murió heroicamente el 19 de marzo de 1895 en los primeros enfrentamientos. Esto no desanimó a los rebeldes y la lucha prosiguió con energía, durante la cual se organizó un gobierno patriota que nombró a Máximo Gómez general en jefe y lugarteniente a Antonio Maceo.

El general español quiso dominar la situación con un procedimiento inhumano: el exterminio de los revolucionario y la concentración de los civiles, en gran parte mujeres y niños, en recintos fortificados. Esta actitud aumentó la resistencia de las tropas rebeldes, que por entonces recibían gran ayuda de los EEUU.

Ante la gravedad de los acontecimientos, las autoridades españolas reemplazaron a Weyler por el general Ramón Blanco, a fin de contemporizar con los patriotas. De esta manera, el nuevo gobernador, que llegó a Cuba en 1897, anunció que la isla podía regirse en adelante por un sistema político que le otorgaba autonomía. Estas concesiones llegaron tarde y fueron rechazadas por los revolucionarios.

En abril de 1898, el acorazado norteamericano "Maine" fue destruido por una explosión en el puerto de La Habana. Aparentemente un autosabotaje, para que sirviera de excusa al gobierno de William McKinley para ingresar a la guerra en forma directa y enviar tropas a la isla. Inmediatamente, las autoridades norteamericanas envió un mensaje al gobierno español, ultimando a que retiraran todas las guarniciones de Cuba. Esta actitud desencadenó una guerra entre los EEUU y España.

Equipado con modernos buques acorazados, la flota de los Estados Unidos venció a la española, pudiendo sus tropas desembarcar en la isla. Luego de sangrientos enfrentamientos, España se vio obligada a firmar la paz. De esta manera, el 10 de diciembre de 1898 se firmó el Tratado de Paris entre estas dos naciones por el cual España renunciaba a sus derechos sobre Cuba, entregando también a los EEUU Puerto Rico por el mismo tratado.

La pseudoindependencia

Las tropas norteamericanas permanecieron en la isla. El gobierno de McKinley designó un gobierno militar encabezado por el general John Brooke. Una vez pacificado el territorio, se convocó al pueblo cubano a elecciones para una Asamblea Constituyente, la cual aprobó la Constitución de la República de Cuba. El 20 de mayo de 1902, el comisionado militar norteamericano entregaba el mando al Presidente Estrada Palma. De esta forma, Cuba iniciaba su vida autónoma, pero no independiente, ya que estaría encadenada por fuertes eslabones de intereses económicos y geopolíticos a los EEUU hasta enero de 1959, cuando Fidel Castro tomó el poder por las armas, pero no para liberarla, sino para encadenar aun más al pueblo cubano.