Wednesday, April 11, 2018

Independencia del Uruguay (lucha y proceso de emancipación)

El 12 de enero de 1811 regresaba a Uruguay procedente de Buenos Aires don Francisco Javier de Elío. Era el nuevo virrey del Virreinato del Río de la Plata. Había sido nombrado como tal hacia fines del año anterior por el Consejo de Regencia de Cádiz para reemplazar al ex-virrey Cisneros quien había sido depuesto por la Primera Junta de Gobierno el 25 de mayo de 1810. Como el gobierno revolucionario de Buenos Aires rechazó su autoridad, decidió retornar a Montevideo para asumir su cargo. Desde 1807 a 1810, Francisco Javier de Elío había sido gobernador de Uruguay pero esta vez gobernaría como virrey. El título de Virrey no le otorgó el rey de España, Fernando VII, porque éste estaba cautivo en Francia y el pueblo español se batía contra las tropas francesas invasoras y la Regencia de Cádiz gobernaba en su nombre. Una de las disposiciones principales del nuevo virrey era declarar la guerra a la Junta de Buenos Aires, luego de que ésta le negara autoridad al no reconocerlo como virrey del Virreinato del Río de la Plata.

El Grito de Asencio

Los patriotas uruguayos también se rebelaron contra Francisco Javier de Elío y el 28 de febrero de 1811, algo más de cien gauchos uruguayos, conducidos por Venancio Benavidez y José Viera se reunieron en las cercanías del arroyo Asencio y juraron luchar hasta poner fin a la dominación española en la Banda Oriental, como se lo conocía a Uruguay por ese entonces.

Artigas y el primer combate por la independencia

Mientras tanto, el caudillo uruguayo José Gervasio Artigas salió de Buenos Aires al frente de un grupo de hombres, penetrando en el territorio uruguayo en abril de 1811. Fue recibido calurosamente por la población y proclamado 'Primer Jefe de los Orientales. Allí, Artigas organizó un ejército, con el cual avanzó hasta la localidad de Canelones para vencer a un contingente del ejército realista en el Combate de Las Piedras el 18 de mayo de 1811.

Los sitios de Montevideo

Con la ayuda de un ejército bajo el mandó del argentino José Casimiro Rondeau, el caudillo Artigas y sus hombres pusieron sitio a Montevideo. Sin embargo la Corte portuguesa que se había establecido en Brasil envió tropas al territorio oriental en ayuda del nuevo virrey. Debido a ello, el gobierno de Buenos Aires se vió obligado a firmar un armisticio el 20 de octubre de 1811 y retiró su ejército de la Banda Oriental. Sin embargo, José Gervasio Artigas no aceptó este armisticio, retirándose en rebeldía al otro lado del río Uruguay, a Ayuí, con sus tropas y gran cantidad de pobladores uruguayo. Esta marcha migratoria se la conoce en la historia como el 'éxodo del pueblo oriental'.

Pero el Primer Triunvirato (gobierno revolucionario de Buenos Aires que le sucedió a la Primera Junta) no se quedaría sin hacer nada. El mismo envió una misión a Rio de Janeiro e inició gestiones ante la Corte. Debido a ello, los portugueses retiraron las tropas del territorio uruguayo. Ante este acontecimiento, Artigas regresó con sus tropas a Uruguay y, apoyado por Rondeau, puso sitio a Montevideo nuevamente.

A comienzo de 1814, el sitio contra las autoridades españolas en Montevideo aun continuaba, aunque el virrey Francisco Javier de Elío ya había renunciado a su cargo a principios de 1812. Sin embargo, se acrecentó la tirantez por diferencias políticas entre el caudillo uruguayo Artigas y el gobierno de Buenos Aires. Esta tirantez había comenzado el año anterior, cuando la Asamblea del Año XIII que debía redactar una Constitución había rechazado los representantes uruguayos ya que estos eran partidarios de un sistema federal y la Asamblea, en cambio, era de tendencia unitaria. En protesta por la actitud del gobierno de Buenos Aires, Artigas levantó el sitio y se dirigió a Belén, sobre la frontera con Argentina, lindante con las provincias de Entre Rios y Corriente.

De esa manera, Artigas había levantado bien alto la bandera del federalismo y sostenía que la Banda Oriental debía regirse por un gobierno fuera de Buenos Aires, no admitiendo otro sistema que el de la Confederación, es decir, de la unión de varios Estados con igualdad de derechos que se someten a ciertas leyes comunes.

Mientras tanto proseguía el sitio de Montevideo pero a cargo de las tropas del gobierno de Buenos Aires, el cual envió al coronel Carlos María de Alvear en reemplazo de Rondeau. Este reforzó las tropas y ciño el cerco, obteniendo por fin la rendición de la plaza el 23 de junio de 1814.

Anexión al Brasil. La provincia Cisplatina

Mientras tanto, el caudillo Artigas acrecentaba su prestigio y dominaba no solamente el territorio de la Banda Oriental sino también a las provincias argentinas de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe. En 1815, Artigas se autoproclamaba "Jefes de los orientales" y "protector de los pueblos libres". Sin embargo, en julio de 1816, tropas portuguesas, comandadas por el general Federico Lecor invadieron nuevamente el Uruguay. A pesar de la resistencia puesta por Artigas y sus hombres, éstos fueron derrotados por los invasores.

El desarrollo de los acontecimientos en la Banda Oriental no tardó en llegar al otro lado del Río de la Plata y comenzó a agitar la opinión de Buenos Aires. El Director Supremo Juan Martin de Pueyrredón negoció con los portugueses y ofreció su ayuda al caudillo oriental, quien la rechazó por las diferencias políticas anteriormente mencionadas. Solo y debilitado, Artigas fue batido por el ejército portugués en Tacuarembó el 14 de enero de 1820, por lo que se vió obligado a trasladarse a la provincia de Entre Ríos.

El enfrentamiento armado había concluido con el triunfo de los portugueses. Para darle a la ocupación apariencias de legalidad, los vencedores reunieron el 28 de julio de 1821 un Congreso Cisplatino, cuyos integrantes se pronunciaron en favor de la anexión del Uruguay al Brasil. En consecuencia, la Banda Oriental pasó a depender temporariamente del Reino Unido de Portugal y Brasil, con el nombre de Provincia Cisplatina. 'Cisplatino/a' es del portugués y significa 'que limita con el Río de la Plata'.

La independencia de la Banda Oriental

La anexión del Uruguay a Brasil no respondía a los deseos de la población, ya que la misma era tan enemiga de someterse al dominio portugués como de aceptar incorporarse a las Provincias Unidas del Río de La Plata (Argentina) con un sistema político unitario. Es por ello que muchos uruguayos decidieron reconquistar la libertad perdida, pero para ello debieron trasladarse a Buenos Aires para poder allí reunir armas y pertrechos con el propósito de retornar con una expedición libertadora.

En total, eran treinta y tres los patriotas que cruzaron el río para dirigirse a Buenos Aires, siendo once de ellos argentinos, aunque en la historia se los conoce como los Treinta Tres Orientales. Estos estaban bajo las órdenes de Juan Antonio Lavalleja y de Manuel Oribe. Luego de reforzarse con armas y municiones, regresaron a la Banda Oriental, bajo el mando de Lavalleja, desembarcando en la playa de La Agraciada el 19 de abril de 1825.

Una vez en territorio Uruguayo, Lavalleja consiguió engrosar sus filas con importantes contingentes, entre ellos el general Fructuoso Rivera y sus tropas, quien estaba hasta ese entonces a las órdenes del gobierno brasileño. Mientras la rebelión contra los portugueses se extendía por todo el territorio oriental, Lavalleja reunió un Congreso en el pueblo de La Florida, el cual lo nombró gobernador, proclamando el 25 de agosto de 1825 la unidad de la Banda Oriental con las demás provincias argentinas.

Al mes siguiente, apoyados por unidades militares de la provincia argentina de Entre Ríos, los patriotas uruguayos vencieron a las fuerzas imperialistas en la batalla de El Rincón de las Gallinas el 24 de septiembre de 1825, para luego sitiar la plaza de Montevideo. El Congreso reunido en Buenos Aires aceptó la reincorporación de la Banda Oriental.

Como represalia, el Brasil le declaró la guerra a las Provincias Unidas. Sin embargo, las tropas argentinas iniciaron una triunfante campaña militar que terminó con la derrota completa del ejército brasileño en la batalla de Ituzaingó el 20 de febrero de 1827. La guerra continuaría, pero en forma esporádica, reducida ya a operaciones marítimas de corsarios argentinos y uruguayos.

Finalmente, el 27 de agosto de 1828, se firmó la Convención preliminar de Paz, por la cual los gobiernos de Brasil y Argentina reconocían y garantizaban la independencia del Uruguay. La nueva república se regiría por un gobierno provisorio hasta que una Constitución determinara las autoridades definitivas. De esta manera, los ejércitos ocupantes debían retirarse del territorio oriental en el término de dos meses.

Una Asamblea de Representantes convocada en Uruguay designó al general Rondeau, nacido en Buenos Aires, gobernador y capitán general provisorio de la República Oriental del Uruguay. Esa misma asamblea sancionaría luego una Constitución, la cual fue jurada en Montevideo el 18 de julio de 1830, previa aprovación por los gobiernos de Argentina y Brasil. El 24 de octubre de ese año y de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución, fue elegido Presidente de Uruguay el general Fructuoso Rivera.

Durante los primeros años como país independiente, Uruguay sufriría una larga guerra civil entre Rivera y Manuel Oribe.