Friday, April 13, 2018

Principios doctrinarios de la Revolución de Mayo

Los patriotas del 25 de Mayo de 1810 eran partidarios aparentes de Fernando VII, quien estaba en cautiverio en Francia durante la ocupación napoleónica de la península ibérica. Sin embargo, éstos bregaban por aplicar la doctrina jurídica de la Legislación de Indias, la cual vinculaba el Nuevo Mundo a la Corona y no a la Nación o Estado español. De acuerdo con este principio, ellos sostenían que, prisionero el rey, la soberanía recaía en los pueblos, los cuales tenían derecho a darse su propio gobierno.

La doctrina de la Revolución de Mayo se puede deducir de los reglamentos, circulares, decretos y disposiciones emanados de la Junta de Gobierno. En todas estas disposiciones sobresale la figura del Dr. Mariano Moreno, tanto en su cargo de secretario como también al frente de los asuntos de gobierno y guerra. Fuertemente inspirado en los ideales de la Revolución Francesa, Moreno fue el más tenaz impulsor de la rotura de vínculos con el Estado español y del principio de soberanía popular y división del poder, sosteniendo los principios de libertad e igualdad ante la ley, como asi también aplicar en política la doctrina de la voluntad general, lo que quiere decir de la soberanía del pueblo.

Cuando estaba en la Universidad de Charcas, Mariano Moreno había leído los trabajos de los filósofos franceses del Iluminismo del siglo XVIII, sobre todo los de Juan Jacobo Rousseau y Voltaire, cuyo contrato social prologó e hizo publicar en Buenos Aires en una edición en español. Por lo tanto, ideológicamente, Mariano Moreno fue el motor impulsor principal no solamente de los ideales de Mayo sino también de los principios de división del poder, como lo es en una república, y de soberanía popular que se encuentra actualmente en la Constitución Nacional de la Argentina.

En la Gazeta del 13 de noviembre de 1810, Moreno escribió con respecto a la razón de la formación del primer gobierno patrio representado en la Junta de Gobierno: "La disolución de la Junta Central de Sevilla (que gobernaba en nombre de Fernando VII) restituyó a los pueblos la plenitud de los poderes, que nadie sino ellos mismos podían ejercer desde que el cautiverio del Rey dejó acéfalo el reino y sueltos los vínculos que lo constituían centro y cabeza del cuerpo social. La autoridad del monarca retrovertió a los pueblos por el cautiverio del Rey".

Principios proclamados por la Revolución

1) La soberanía polular: En el Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810, Castelli y Saavedra sostuvieron los derechos del pueblo para ejercer su soberanía e instalar un gobierno propio. El elemento popular se hizo presente el día 25 en la sala de acuerdos del Cabildo, dando a conocer la nómina de los ciudadanos que integrarían la Primera Junta. Por el art. 10 del reglamento del 28 de mayo se daba al pueblo la facultad de poder comunicarse por escrito o por palabra con cualquiera de los vocales de la Junta.

2) El principio representativo: El ejercicio del poder por los representantes del pueblo, no sólo de Buenos Aires, sino también de las provincias, es un principio representativo vigente en la Constitución actual argentina.

3) La división de poderes y periodicidad de los mandatos: Estos principios están implícitos en los artículos 6o y 7o del Reglamento del 25 de mayo, que establecían que la Junta tendría atribuciones ejecutivas pero no judiciales, pues las últimas estarían a cargo de la Audiencia.