domingo, 13 de mayo de 2018

Hegemonía y expansión territorial y económica de los EEUU

En el siglo XIX, los Estados Unidos de América inició una lenta pero constante expansión territorial hacia el oeste de la masa continental que hoy ocupa. Se puede decir que esta expansión iba en forma simultánea a su crecimiento económico (industrial, agrícola y financiero). De esta manera, esta colonización interior hacia el oeste y hacia el sur acrecentó el número de Estados de la Unión Americana, siendo Texas el más extenso de ellos. Gran parte de estos territorios habían sido colonias de otros países, como el caso de Louisiana, que perteneció a Francia, siendo adquirida monetariamente al gobierno de Napoleón Bonaparte por la suma de U$D 15 millones en 1803. Otros territorios en el sudoeste de los EEUU, pertenecieron a México y también fueron comprados por el gobierno norteamericano, que ejercía una afilada geopolítica. Otras importantes adquisiciones fueron La Florida y Alaska. La primera fue comprada a la corona española por la módica suma de U$D 5 millones, mientras que el territorio de Alaska, ubicado al noroeste de Canada, fue adquirido en 1867 a la Rusia zarista por la suma de algo más de U$D 7 millones.

Crecimiento económico

En la segunda mitad del siglo XIX, el gran país de la América del Norte entró en una fase de gran crecimiento económico, catapultado por el desarrollo de la industria siderúrgica (del acero), ferroviaria y naviera, como así también por la agricultura (trigo, maíz, algodón, etc). En este proceso de expansión económica participaron brillantes inventores e innovadores, como Samuel Morse, Thomas Alva Edison, Nikola Tesla, Graham Bell, etc, quienes ampliarían y modernizarían este desarrollo económico con nuevos inventos, como el telégrafo, la lámpara eléctrica, el motor de corriente alterna y el teléfono respectivamente. Esto hizo que los EEUU fuese participante activo de lo que se conoce como la Segunda Revolución Industrial.



La industria ferroviaria, con sus rieles y puentes de acero, alimentaba constantemente la industria siderúrgica y contribuía sensiblemente en la expansión de los EEUU hacia el oeste, tanto territorial como económica. Las nuevas industrias, que surgían de la manos de los nuevos inventos, hacía necesario el financiamiento para su crecimiento y puesta en el mercado. Esto provocó el crecimiento de la industria bancaria o financiera, con sus grandes cadenas, como Wells Fargo, JP Morgan y Goldman Sachs.

Imperialismo norteamericano

En política internacional, los Estados Unidos de América iniciaron hacia fines del siglo XIX una política imperialista con el objeto de poner bajo su dependencia política y/o económica a ciertos países. Intervino directa e indirectamente en América Central insular e ístmica para ocupar Puerto Rico y ejercer control sobre Cuba, al cual invadiría en 1898 para expulsar a los españoles con el pretexto de asistir a los revolucionarios cubanos que luchaban por su emancipación. Luego de la victoria norteamericana en la guerra española-estadounidense por la isla de Cuba, la nación ibérica fue forzado a ceder también las Filipinas en el Pacífico.

Ante la negativa del Senado Colombiano a vender parte del istmo de Panamá para la construcción de un canal que uniera el Mar Caribe con el Océano Pacífico, el gobierno de Theodore Roosevelt envió una flota de guerra que forzó la separación e independencia de Panamá del resto de Colombia en 1903. El nuevo país, que emergió de la amenaza imperialista, se vió obligado a arrendar la franja territorial ístmica para la construcción del Canal de Panamá, del cual los EEUU sacaron enormes ganancias fruto del peaje naviero.

Ascendencia hegemónica de los EEUU luego de la Primera y Segunda Guerra Mundial

Luego de la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos fue, de los países victoriosos, la que llevó la mejor parte frente a una Europa empobrecida, ya que este conflicto bélico estaba muy distante de sus fronteras. Además, esta confrontación entre las naciones europeas le abrió un mercado para sus productos industriales y alimentarios, como camiones, armamentos, trigo, carnes, etc. Esto llevó a un gran crecimiento económico y prosperidad en la década de 1920, pero también trajo aparejado una manía especuladora, con compras de acciones de las empresas por parte de particulares, lo que infló el precio de las mismas. Esto terminaría en octubre de 1929 en un gran derrumbe de las acciones en la bolsa de valores de Wall Street.

Esta gran crisis se produjo cuando gobernaba los Estados Unidos de América el presidente Herbert Hoover, del partido republicano, quien en las elecciones de 1932 sería vencido por el demócrata Franklin D Roosevelt. Entre los año 1933 y 1939, el mismo tomó medidas intervencionistas (keynesianas) en la economía, en la cual el Estado se lanzó a la reactivación de la economía, que yacía moribunda y en estado vegetativo. Sin embargo, poco efecto tuvo la intervención del gobierno, siendo el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 lo que sacaría a los Estados Unidos de la Gran Depresión en forma definitiva.

Al final de esta gran conflagración mundial, se repitió lo que había sucedido en el conflicto anterior, con una gran ascendencia hegemónica de los Estados Unidos de América y un empobrecimiento general de sus aliados europeos, otroras grandes imperios, como el británico y el francés. Las grandes exportaciones de armamentos, vehículos automores, alimentos de todo tipo, etc, durante la guerra se aceleró aún más durante el período de la postguerra para la europa empobrecida. El gobierno de Harry Truman implementaría un plan de asistencia financiera para los países devastados para que reactiven sus economía, conocido como Plan Marshall.

La división ideológica de Europa, con los países del este (Polonia, Alemania Oriental, Yugoslavia, Rumania, etc) bajo el control estricto del comunismo marxista soviético, y las naciones occidentales bajo la influencia cultural y económica de los Estados Unidos y, en menor medida, de Gran Bretaña y Francia. Esta situación de tensión y conflicto entre el mundo libre y el intervencionismo estatal soviético le posibilitó al gobierno norteamericano el establecimiento de bases militares y de una red de operaciones de espionaje para contrarrestar los intentos de cualquier incursión comunista en el mundo libre. Mientras tanto en Asia, también bajo el gobierno de Truman, los EEUU y las Naciones Unidas entraron en guerra contra Corea del Norte y la China comunista de Mao Tse-Tung, cuando el  25 de junio de 1950 un poderoso ejército norcoreano invadió Corea del Sur. La Guerra de Corea se extendió hasta 1953, cuando las hostilidades cesaron con la firma de un armisticio luego que los EEUU y sus aliados pudieran liberar y recuperar el territorio de Corea del Sur, la mitad libre. Este escenario fue un enfrentamiento directo de la Guerra Fría.

La presidencia del republicano Dwight Eisenhower (1953-1961) marcó gran apogeo político, militar y económico de los Estados Unidos de América en el mundo. Durante su mandato, se inició la carrera espacial entre las dos super potencia, cuando la Unión Soviética logró colocar en órbita en el espacio en octubre de 1957 el primer satélite de telecomunicación: el Sputnik. Mientras tanto los EEUU espiaba el inmenso territorio de la Unión Soviética por medio de un avión espía, el U-2, el cual podía volar a grandes altitudes y sacar fotografías de bases militares comunistas. El derribo de uno de ellos ocasionó un aumento de la tensión internacional y una crisis en el gobierno de Eisenhower.

En las elecciones de 1960 triunfaron los demócratas, siendo elegido John F Kennedy (1961-1963), primer mandatario católico en la historia de este país. En el primer año de su mandato, la Unión Soviética iniciaría la construcción de un largo muro de ladrillo y cerca electrificada que dividiría a la ciudad de Berlin en dos zonas: una libre y otra comunista. Ante la gravedad de la situación Kennedy se entrevistó en la ciudad de Viena con el premier soviético Nikita Kruschev. Al no poder disuadirlo de detener la construcción del mismo, el presidente norteamericano dispuso reanudar las pruebas nucleares. Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 en la ciudad de Dallas, siendo reemplazado por su vice-presidente, Lyndon Baines Johnson, quien iniciaría el largo y violento conflicto de la Guerra de Vietnam. Esta intervención armada en el sudeste asiático llegaría a su fin bajo la presidencia del republicano Richard Nixon.