Wednesday, May 23, 2018

Los franceses en México

El Presidente Benito Juárez gobernaba la nación mexicana cuando en 1861 debió suspender un tiempo el pago de la deuda externa contraída por el país azteca. Entonces Francia, España e Inglaterra desembarcaron sus tropas en el puerto mexicano de Veracruz. Es en esta coyuntura que tuvo lugar el intento de dominación francesa en México.

Antecedentes

En febrero de 1857 se había promulgado una Constitución federal en México, pero el entonces Presidente Ignacio Comonfort la dejó en suspenso por medio de un golpe de Estado y se otorgó a si mismo poderes extraordinarios. Ante esta actitud, los liberales establecieron un gobierno constitucional en la ciudad de Guadalajara y nombraron Presidente de México a Benito Juárez (1858-1872). Luego de varias batallas, el último pudo imponerse sobre sus enemigos y, al frente del ejército vencedor, hizo su entrada triunfante en la ciudad de México en enero de 1861. El agobio del conflicto y las deudas lo llevó a suspender el pago de la misma a los acreedores extranjeros. Luego de pactar con el gobierno azteca, Inglaterra y España retiraron sus tropas. Sin embargo, Francia mantuvo sus efectivos militares en el país.

Intento de dominación y guerra de liberación

Aunque los mexicanos obtuvieron una victoria en la batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862, las tropas francesas, comandadas por el general Francois Achille Bazaine, lograron recuperarla en mayo del año siguiente. El mismo general galo pudo tomar la ciudad de México en junio de 1863. Forzado por los acontecimientos militares adversos, Benito Juárez debió retirarse hacia el norte del país.

El 21 de junio de 1863, una Junta de Gobierno títere adoptó una monarquía moderada y ofreció la corona imperial al archiduque de Austria, Maximiliano de Habsburgo, quien viajó a México y fue coronado emperador de México, en mayo de 1864, con el apoyo de Napoleón III (Luis Napoleón Bonaparte), emperador de la Francia del Segundo Imperio.

Dispuesto a defender su independencia, el pueblo mexicano, sin distinción de credos ni banderías políticas, se agrupó alrededor de la figura de Benito Juárez, iniciando la lucha contra el invasor. Ante la situación de urgencia que vivía el país, el Congreso mexicano le otorgó en 1865 una "extensión de emergencia" de su mandato, la cual fue renovada en 1867.

Maximiliano intentó inútilmente sofocar la insurrección, ya que los patriotas mexicanos continuaron hostilizando a las tropas francesas en una guerra de guerrilla, con ataques sorpresivos y emboscadas. Esto debilitaba al ejército invasor a medida que transcurría el tiempo pero no lo suficiente como para expulsarlos del país por sí solos.

Intervencióm de los EEUU

Ante el agravamiento de la situación, en 1865, en el último año de la guerra civil norteamericana, el Presidente Abraham Lincoln aplicó la doctrina Monroe en este conflicto. La misma no admitía la ingerencia europea en los asuntos americanos, intimando a Francia el retiro de las fuerzas invasoras. El gobierno estadounidense también envió armas y municiones a las tropas mexicanas que luchaban contra los franceses.

Priorizando las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y ante el peligro del creciente poderío militar de Prusia luego de la victoria de éste contra Austria, el emperador Napoleón III ordenó el retiro de las tropas francesas de México. Sin embargo, Maximiliano I de Habsburgo se obstinó y decidió resistir. Luego de ser derrotado y tomado prisionero por los mexicanos, fue ejecutado con el fusilamiento en Querétaro en 1867.