miércoles, 16 de mayo de 2018

Primeros partidos políticos en Argentina (1810-1912)

Desde la Revolución de Mayo en 1810 hasta la batalla de Caseros en 1852 hubo dos grandes partidos políticos en las Provincias Unidas del Río de la Plata: los Federales y Unitarios, también conocidos más tarde como rosistas y antirrosistas, respectivamente. Sin embargo, luego de la derrota de Juan Manuel de Rosas , caudillo federal, en Caseros, Urquiza, su vencedor, continuó con la ideología federal, pero ya con un gobierno constitucional. Su ascenso al poder, como primer presidente de los Argentinos con una Constitución federal y republicana provocó la hostilidad de los bonaerenses, quienes, bajo las directivas de Valentín Alsina, defendieron la primacía de la provincia de Buenos Aires sobre el resto del país, tal como lo era cuando gobernaba Juan Manuel de Rosas.

Partidos Nacionalista y Autonomista: Mitre vs Alsina

El acuerdo de San Nicolas de los Arroyos, firmado entre las provincias después de la derrota de Rosas, dividió a la opinión pública en federalistas y liberales, estos últimos de tendencia porteña y separatista. Sin embargo, en el transcurso de la presidencia de Mitre surgiría el partido Nacionalista, encabezado por éste. Este presidente, a pesar de haber sido gobernador de la provincia de Buenos Aires, sostenía la necesidad de federalizar a Buenos Aires. Sus opositores, acaudillado por Adolfo Alsina, defendían el autonomismo bonaerense y bregaban para que Buenos Aires continuara como capital de la provincia homónima, pero no del país. De esta manera, estos últimos constituyeron el partido Autonomista.

Partido Autonomista Nacional

Cuando en 1874 se propició la candidatura de Nicolás Avellaneda, surgió un nuevo partido político, el Nacional, el cual triunfó en las provincias y lo llevó al poder. De acuerdo con la política conciliadora anunciada por Avellaneda, el partido Nacional se unió con el Autonomista de Adolfo Alsina. De esta coalición surgiría el Partido Autonomista Nacional (P.A.N.), que posteriormente sería denominado Conservador. Esta unión posibilitó que en 1880, en el último año del mandato de Avellaneda como presidente, se concretice la federalización de la ciudad de Buenos Aires con la aprovación de la Ley 1029.

La Unión Cívica Radical

Sin embargo, una fracción del autonomismo, encabezada por Leandro N Alem y Aristóbulo del Valle, no aceptó la política unionista y se pronunció en contra. Por ese entonces el P.A.N. llevó al poder a Julio Argentino Roca y a Juarez Celman. Durante el mandato del último, y debido a los problemas políticos y económicos, surgió un nuevo partido político: la Unión Cívica de la Juventud, llamada más tarde, en 1890, simplemente la Unión Cívica.

Durante la presidencia de Carlos Pellegrini, la Unión Cívica se dividió debido al acuerdo que culminó con la candidatura de Mitre. Los que aprobaron ese entendimiento se autodenominaron la Unión Cívica Nacional (integrado por roquistas, pellegrinistas y mitristas), y los disidentes, que no aceptaron este acuerdo dieron origen a un nuevo partido político, la Unión Cívica Radical, el cual continuaría su existencia hasta el siglo XXI. En sus comienzos, esta nueva agrupación política estaba conducida por Leandro N. Alem. Este nuevo partido adoptaría hasta la sanción de la Ley Electoral en 1912 una actitud revolucionaria y violenta. Sus miembros luchaban por la transparencia en los procesos electorales.

Partido Socialista

A principios de la década de los 1890, conducido por Juan B Justo, un joven médico argentino, los partidarios del socialismo, que originalmente había comenzado en Europa, comenzaron a realizar sus primeros mitines políticos y a organizarse en un movimiento muy novedoso en el Río de la Plata. Estos entusiastas e idealistas jóvenes rechazaban todo individualismo y propusieron que la riqueza de un país sea redistribuida en la sociedad. También proponían la intervención estatal de la economía, negando y rechazando las leyes del mercado y de la oferta y la demanda. Finalmente, en 1896 Juan B Justo, Augusto Kühn, Esteban Jimenez e Isidoro Salomó fundaron el Partido Socialista en Argentina. Los positivo de este partido es que sus primeros dirigentes eran democráticos y fueron los primeros políticos argentinos en luchar en contra de la explotación laboral, poniendo un límite a la misma de ocho horas diarias, y de seis para los menores de edad. También se oponían a la explotación sexual en las mujeres por parte de mafiosos.