lunes, 1 de octubre de 2018

Cultura argentina y la delincuencia

En el libro de antropología social de Marvin Harris, el autor define lo que significa cultura desde el punto de vista antropológico: "cultura son los patrones de sentimientos, de pensar y de comportamiento de un determinado grupo humano, como ser una tribu, y que dejan huellas indelebles en el medio ambiente". Estos patrones son repetitivos ante las mismas circunstancias y se pasan de padres a hijos por enculturación; es decir, las conductas y formas de pensar deseadas o aprobadas por una sociedad son inducidos en los niños, y las que no son aprobadas son desalentadas a través de un sistema de premios y castigos que forman parte del entretejido moral.

En la actual cultura argentina, se desalienta el respeto por las leyes del Estado soberano y las normas de convivencia social que los próceres de aquel país supieron sabiamente fundar y construir. Todo ciudadano psicológicamente íntegro y responsable de sus actos con un principio del sentido de lo justo y adecuado es tildado de "jil" (estúpido), "botón", "fascista", o simplemente de "forro" por sus compañeros de trabajo o de colegio; y a aquel que no consume bebidas alcohólicas en una fiesta o no fuma un cigarrillo de marihuana en una universidad es calificado de "amargo" y "aburrido". Estos son los adjetivos utilizados por los argentinos cuando se juntan en masa, o mejor dicho en hordas o jaurías, para calificar y atacar arteramente al individuo brillante y diferente con sentido de la razón y lo justo. El ser bohemio, caprichoso y puramente emocional, como un adolescente, es el rasgo distintivo de la cultura argentina, la cual crea individuos débiles que se agrupan y se amontonan, no pudiendo estar solos consigo mismo.

En Argentina, el individuo es aplastado por la patota (masa), a la cual algunos políticos de ese país apoyan y la llaman "equipo". De acuerdo a la cultura argentina, el "equipo" debe imponerse y anular al individuo inteligente, porque los pensamientos sabios y distintos de éste son peligrosos y contradictorios al comportamiento caprichoso de la horda llamada "equipo". Es por ello que para poder sobrevivir allí, hay que asociarse a la masa y hacer lo que la masa hace. De esta manera, para obtener la aprobación del grupo, es necesario violar las normas y leyes a través de la mentira y la estafa al individuo incauto. Es esa famosa picardía criolla que esta destruyendo a ese país.

Lamentablemente, estos patrones retorcidos de pensar y actuar de la sociedad argentina también imperan en los ambientes o establecimientos de educación. De esta manera, en Argentina los colegios y universidades en vez de ser instituciones de formación académica y moral, son en realidad centros de deformación ideológica/psicológica que fomentan y premian la personalidad psicopática al no existir ningún tipo de límites al abuso y los excesos, tolerando el alcoholismo y el consumo de drogas. En las universidades argentinas, las doctrinas y fundamentalismos políticos valen más que la razón, la inteligencia y el conocimiento científico objetivo, porque estas doctrinas políticas extremas les permiten violar la ley y normas de convivencia. Algun día uno de estos estudiantes "educado" en uno de estos centros va a ser presidente y llevara al poder su inmadurez y adolescencia perenne como ha sucedido en los últimos años cuando los setentistas ascendieron al poder. Esta adolescencia perenne, caprichosa y soberbia forma parte de sus patrones culturales; es por ello que Argentina está como está: una republiqueta donde los derechos individuales de libertad e igualdad ante la ley, establecidos en su Constitución, son violados constantemente.

La "patota" es un rasgo sobresaliente de la cultura argentina y está enraizada en el tejido social. La patota es un conjunto de personas unidas por el capricho de hacer lo que se les antoja. Es un grupo de "amigos" que salen juntos a "divertirse". Este comportamiento grupal en masa se lo ve en todo los órdenes de la vida social, desde el fútbol hasta en la política. Para darle una definición más precisa, la patota es un grupo de individuos de personalidad psicopática que no toleran las leyes y las normas, y cuando no consiguen los que sus caprichos les dictan, delinquen, así esten en el llano o en la sima del poder político. Aunque algunos la llaman "equipo", en ralidad se trata de una horda de inútiles e inadaptados que pueden violar y asesinar a una mujer o a un vendedor ambulante como también saquear con el pillaje de guantes blancos al Estado Nacional.


Por Carlos Benito Camacho (antropólogo y guía de turismo NOA)